Aullidos digitales Revista Qué Pasa

De un tiempo a esta parte he bajado mi voyerismo de Twitter, partiendo por eliminar muchas cuentas que seguía que me generaban más ruido interno que ventanas informativas. Menos es quizás más y eliminé unas ochocientas de un tirón. Algunos de los primeros expulsados fueron aquellos que retuitean otras cuentas de manera compulsiva. No he sido un gran participante de Twitter en el sentido que no debato ni lanzo comentarios (a veces lo uso como una suerte de herramienta de relaciones públicas), pero antes -lo reconozco- me gustaba mirar, seguir a algunos, pelar, exasperarme y sapear. Ya no.

Fuente: Aullidos digitales Revista Qué Pasa


Daniel Halpern: “Luksic entendió a la perfección el lenguaje de las redes sociales, es decir, conversa, no informa y dice lo que piensa” – El Mostrador

Según el análisis del experto en medios digitales, el empresario y referente del grupo más millonario de Chile se ha “humanizado” gracias al uso que le ha dado a su cuenta de twitter.

Fuente: Daniel Halpern: “Luksic entendió a la perfección el lenguaje de las redes sociales, es decir, conversa, no informa y dice lo que piensa” – El Mostrador


La jauría tras las redes sociales: deja que los perros ladren – El Mostrador

Para el resto, a quienes las escandalosas y persistentes destemplanzas digitales y reales “turban el corazón”, si este ponzoñoso ambiente nacional no cambia y –como todo indica– se ahonda con un año electoral ad portas, no nos quedará más que, apartándonos del “mundanal ruido”, parafrasear a Wells, Fabra o León y “dejar que los perros ladren”.

Fuente: La jauría tras las redes sociales: deja que los perros ladren – El Mostrador


Worried face: the battle for emoji, the world’s fastest-growing language | Art and design | The Guardian

It started with 176 icons. Now it’s grown to 1,800. But who decides what becomes an emoji? We lift the lid on the California coders who live and breathe smiling cats and banned aubergines

Fuente: Worried face: the battle for emoji, the world’s fastest-growing language | Art and design | The Guardian


Ricardo Lagos lanza plataforma web para debatir sobre una nueva Constitución – Diario Financiero

Ricardo Lagos lanza plataforma web para debatir sobre una nueva Constitución – Diario Financiero.

Por A.Chávez y C.Rivas

 

Ricardo Lagos lanza plataforma web para debatir sobre una nueva Constitución

 

El 17 de septiembre de 2005 el entonces presidente Ricardo Lagos estampaba su firma en la Constitución, cerrando ahí el más largo y profundo proceso de reformas a la Carta Fundamental heredada de la dictadura. En aquella ocasión el ex mandatario daba cuenta de los 58 cambios introducidos al texto y destacaba que “tenemos hoy por fin una Constitución democrática, acorde con el espíritu de Chile”.

 
Han pasado nueve años desde ese episodio y la mirada de Lagos ha ido variando, abriéndose a la idea de que es necesaria una nueva Constitución legitimada por un proceso participativo y ciudadano. Sin embargo, el ex mandatario no es partidario del concepto de Asamblea Constituyente y más bien se inclinaría por la expresión popular a través del potencial que juegan en la actualidad las redes sociales.

 
En ese sentido quienes han estado en contacto con el otrora gobernante y conocen su inquietud por los desafíos que debe enfrentar el país en el futuro más inmediato confidencian que Lagos está preocupado y pensando cómo debe responder la política al impacto de la nueva era digital.

 
A partir de ese análisis es que el ex presidente está trabajando en un nuevo proyecto que pueda dar respuesta a su propia inquietud y al mismo tiempo que se transforme en una salida pluralista al dilema de la nueva Constitución.

 
De hecho “Miconstitucion.cl” se llamaría la multiplataforma que el ex gobernante inagurará en los próximos días, tras su regreso de Francia. Se trataría de un sitio web que iría en la misma línea de las otras iniciativas, como El Quinto Poder, Vecinos Conectados y Biblioaccionciudadana, desarrolladas al alero de la Fundación Democracia y Desarrollo, creada tras dejar el gobierno en 2006.


'This.' sucks: why you need to stop using the internet's worst one-word sentence | Media | The Guardian

‘This.’ sucks: why you need to stop using the internet’s worst one-word sentence | Media | The Guardian.This.

 

 ‘This.’ This. Photograph: Screengrab

This. is the buzziest social media site. No, not this. This.cm is a platform in which users can only share a single link a day, in an attempt to still the white noise of information overload. This misses the point of the internet, which is the exponential proliferation of ideas, and pithy clips of cats being bastards. But ​I was struck by the name, which references a piece of internet slang that is uniquely annoying and sinister, like someone wearing a balaclava at a buffet.

What is it about online speech ​that can be so irritating? I’m not glad you asked. Writing about slang is thankless and futile and slides into irrelevancy faster than tea cools. ​In the meme-age, it shapeshifts like a chameleon on mephedrone. In gaming communities, slang breeds in its own microbial culture, spawning rapidly, mutating, and dying unobserved to the outer world.

But some slang sticks around long enough, or gets big enough, that we actually notice it, even if we don’t understand it. It invariably sparks a lot of anger, despair, and the wailing certainty that English has died, young people now communicate by drawing on each other in virtual crayons, and in 30 years will all be speaking in some kind of bastard binary​.


“Braggie”: La tendencia fotográfica que inunda redes sociales – BioBioChile

“Braggie”: La tendencia fotográfica que inunda redes sociales – BioBioChile.

Publicado por Denisse CharpentierLea Michele | Instagram

Lea Michele | Instagram

Tras “selfie” -elegida como la palabra de 2013 por el diccionario de Oxford- y “usie”, aparece un nuevo concepto que hace referencia a las imágenes compartidas en redes sociales.

Se trata de “braggie”, un término que hace alusión a aquellas fotografías cuyo fin es generar envidia en el resto de los usuarios. Esta expresión viene de “brag” que en inglés significa “alardear”, “presumir”, “fanfarronear” o en buen chileno “cachiporrearse”.

Pueden ser imágenes en un lugar paradisíaco, en el sector VIP de algún local, de tu tarjeta de embarque a un maravilloso destino, las entradas en primera fila para un concierto muy exclusivo, en compañía de una estrella del espectáculo o una captura de tu abdomen tonificado.

Según el diario El País, este tipo de fotos se ven principalmente en Facebook, aunque también están en otras redes sociales como Instagram e incluso Twitter.

Aunque es una tendencia que lleva años en las comunidades virtuales, en el último tiempo se ha reforzado tanto que los usuarios le pusieron nombre. De hecho, según un estudio de Hotels.com, los británicos suben fotos de sus vacaciones o de panoramas espectaculares a los 10 minutos de arribar al lugar. Esta realidad probablemente no se aleja mucho de la de nuestros amigos y conocidos aquí en Chile.

El mismo sondeo reveló que un 39% de los usuarios reconoce que sube a internet ciertas fotos sólo para ser admirado. Además, determinaron que las fotos que más abundan en Facebook son las de playas o piscinas -estilo piernas o pies tumbados en un paisaje envidiable- y bebiendo un trago en un bar o discoteque.

“En una era en la que la competitividad se lleva hasta sus máximas consecuencias, mostrarle al mundo lo apasionante que es nuestra vida se ha convertido en toda una obsesión. De ahí que muchos internautas reconozcan abiertamente que seleccionan las fotos que eligen antes de compartirlas”, opinan en SMODA.


Mucho Facebook, ¿poca concentración? | Sociedad | EL PAÍS

Mucho Facebook, ¿poca concentración? | Sociedad | EL PAÍS.

 

El 84% de los menores leen en su tiempo libre. Es el sector más lector. / Getty Images

En un anuncio televisivo actualmente en emisión, dos niños dibujan a sus familias. Uno de ellos dibuja a papá, mamá y a sus hermanos, todos con un móvil pegado a la oreja. Lo que el spot quiere transmitir es una oferta con acceso ilimitado al móvil. ¡Usad el móvil todo lo que queráis! ¡Correo electrónico, vídeos, Facebook, Instagram, WhatsApp!

Pasamos muchas horas pegados a una pantalla. Por trabajo, pero cada vez más por placer, porque es útil para comunicarnos, nuestra prioridad. Comprobar si hemos recibido un nuevo mensaje electrónico (cosa que solemos hacer varias veces al día, obsesión recientemente bautizada como infobesidad), mantener varias conversaciones en grupo por WhatsApp, consultar confesiones y noticias a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales… Y lo hacemos en todo momento: mientras vemos la televisión, comemos o incluso en plena obra de teatro (algunos teatros optan, en ocasiones, por permitir el uso del móvil durante la función para que compartan lo que ven en redes sociales).

Todos (o la mayoría) hemos caído víctimas del influjo digital. Los menores también. En Estados Unidos y Alemania, los adolescentes pasan siete horas y media diarias usando medios digitales.

Los menores leen mucho, pero han cambiado el soporte y lo hacen de manera diferente

Algunos autores han alertado sobre los efectos que estos procesos tienen en la mente. Lo hizo Nicholas Carr, quien decidió abandonar la vida ultrainformada y se mudó a las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil e Internet llegaba mal, con su obra Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Y también Manfred Spitzer, director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y del Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neuronas y el Aprendizaje, con Demencia Digit@l. El primero resumía así los efectos de Internet en sí mismo: “Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”. ¿Le está pasando eso a más gente? ¿Le cuesta zambullirse en un libro o ha dejado de hacerlo por comprobar sus mensajes en Facebook?

Spitzer, por su parte, escribe lo siguiente en su libro (editado en español por Ediciones B): “La afirmación de que la competencia en las nuevas tecnologías tenga una correspondiente repercusión positiva no ha sido demostrada en absoluto por el momento. Es estúpido también que justamente la neurociencia sospeche antes bien lo contrario. Y es que algunos estudios demuestran que el cerebro crece justo allí donde se utiliza. Y el enunciado al revés es también válido. Si no se utiliza el cerebro, entonces se atrofia”. A Spitzer le preocupa cómo afecta el aumento de la tecnología en el cerebro de los niños. Su opinión es que tener más acceso a estas pantallas no les viene bien: “La utilización de ordenadores en edades muy tempranas en la guardería puede motivar trastornos de la atención, y a una edad posterior, todavía en edad preescolar, puede conducir a trastornos de la lectura”.

Fuente: Federación de gremios de editores de España / EL PAÍS

Desde la Federación de Editores de España, sin embargo, no creen que los menores lean menos. “Frente al tópico generalizado, es el sector más lector”, dice Antonio María Ávila, secretario de la federación, cuyo Anuario 2012 concluye que el 84,6% de los menores lee en su tiempo libre. “Y es lógico, están escolarizados al 100%. Pero hay dos tipos de lectura, una práctica y otra más reposada. Lo que sucede al leer digitalmente, a través de una tableta o del ordenador, es que uno siente más la necesidad de comentar lo que lee con todo el que pueda”.