The danger of porn goes beyond just sex – it normalises unchecked desire | Andrew Brown | Opinion | The Guardian

The industry is built on the principle that the customer always comes first. Nothing and no one matters more than what the customer wants. This predictably leads to horrible damage to those who produce porn, and to the people who are their product. But there is also damage done to consumers who are offered their little holiday in a world of wish fulfilment. Some will want to emigrate there.

Fuente: The danger of porn goes beyond just sex – it normalises unchecked desire | Andrew Brown | Opinion | The Guardian


Why a digital detox is bad for us | Ruth Whippman | Life and style | The Guardian

Negative emotions and anxiety exist for a reason. The rancid sense of rising terror that we often feel in response to the current news cycle is a crucial early-warning system that things are indeed not right. Rather than trying to ignore and appease those feelings of anxiety by disengaging, we should be listening to what they are telling us. We need to be more vigilant, not less.

Fuente: Why a digital detox is bad for us | Ruth Whippman | Life and style | The Guardian


Getting off offline: when porn gets in the way of a real-world relationship | Culture | The Guardian

Many believe that porn is addictive, and that the endless stream of on-demand internet erotica makes real-life sexual experiences not stimulating enough

Fuente: Getting off offline: when porn gets in the way of a real-world relationship | Culture | The Guardian


Münchausen by internet: the sickness bloggers who fake it online | Society | The Guardian

Münchausen by internet: the sickness bloggers who fake it online | Society | The Guardian.

How would you fake cancer? Shave your head? Pluck your eyebrows? Install a chemo port into your neck? These days you don’t need to. Belle Gibson’s story is a masterclass on faking cancer in the modern age. She fooled Apple, Cosmopolitan, Elle and Penguin. She fooled the hundreds of thousands who bought her app, read her blog and believed that her story could be their story.

Diagnosed with a brain tumour aged 20, Gibson had four months to live. She blogged her journey of radiotherapy and chemotherapy, treatments she shunned after eight weeks. Instead, she cut gluten and dairy and turned to oxygen therapy, craniosacral treatments and colonic irrigation. Against all odds, she made it. Her followers were inspired. If Belle could make it, maybe they could too.

Gibson launched The Whole Pantry app in 2013, filled with healthy living tips and recipes. She promised a third of proceeds from the 300,000 downloads ($3.79 per download) to charity. Elle named her “The Most Inspiring Woman You’ve Met This Year”, Cosmopolitan awarded her a “Fun, Fearless Female award” and Penguin published her cookbook. Apple pre-installed her app on Apple Watch and flew her to its Silicon Valley launch.

Then cancer re-emerged, and Gibson announced on Instagram: “It hurts me to find space tonight to let you all know with love and strength that I’ve been diagnosed with a third and forth [sic] cancer. One is secondary and the other is primary. I have cancer in my blood, spleen, brain, uterus, and liver. I am hurting.”

 


How have video games changed your life? | Technology | The Guardian

How have video games changed your life? | Technology | The Guardian.

Minecraft screenshot
Minecraft – a game that enables and encourages creativity, in an ordered, easily understandable environment. Photograph: Mojang
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Video games are often labelled as just another hobby, but often, they can be much, much more.

Our games writer Keith Stuart spoke in depth about the positive influence Minecraft has had on his son, who was diagnosed with autism. For him, its creator Markus “Notch” Persson helped give his son a voice:

But most important was the way in which, after talking to each other while playing, they came to talk to us. Zac never really tells us much about what he does at school; his short-term memory isn’t great and a lot of it doesn’t seem to filter through. Or perhaps he doesn’t want us to worry. We know he doesn’t play with other children at break times or lunch, he sits by himself – the other kids grew tired of the fact that he couldn’t deal with team games. But he talks to us about Minecraft. He talks and talks. We were getting bored of it, to be brutally honest, but then my wife read an article that said if you listen to your children when they’re young, they’ll tell you more when they’re older. It’s sort of an investment of care. So we always listen, even though we don’t really get what the ender dragon is, or why it matters.

With so many playing video games today, there are bound to be more stories out there: and we’d like to hear them. How was video gaming changed your life? Have games improved it in some way? Or perhaps they’ve introduced you to a new community?


“El amor a la tecnología no debe ser incondicional” | Sociedad | EL PAÍS

“El amor a la tecnología no debe ser incondicional” | Sociedad | EL PAÍS.

Daniel Sieberg, periodista y ejecutivo de Google, es autor de ‘La dieta digital’, un plan para desintoxicarnos de los excesos con la tecnología


Daniel Sieberg, periodista y ejecutivo de Google. / KIKE PARA

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Fue en un encuentro de Navidad de 2009. Daniel Sieberg, que se había forjado una carrera sólida como corresponsal de tecnología para las cadenas estadounidenses CNN y CBS, se reunía con su familia en la costa oeste de Canadá. “Probaba todas las innovaciones, estaba en las redes sociales, pensaba que vivía muy conectado con los míos y con el resto del mundo”, explica el ahora director de Relación con los Medios de Comunicación de Google de visita de trabajo en Madrid, y para su intervención en la celebración del aniversario de la empresa GMV. Sin embargo, cuando los parientes conversaron sobre las noticias de bodas, nacimientos o divorcios de aquel año, él se dio cuenta de que no se había enterado de ninguna de ellas. Y el momento navideño se transformó en otro “de Epifanía” para Sieberg. “Me había convertido en un gran presentador, pero un pésimo comunicador, era socialmente incompetente. Continuamente miraba algún tipo de aparato… ¡Mi mujer me llamaba ‘luciérnaga’ porque en la cama mi cara siempre estaba iluminada por la luz de algún tipo de pantalla!”.

De ese momento nació La dieta digitalun plan de cuatro pasos para romper con la adicción a la tecnología y llegar a un equilibrio, publicado en Estados Unidos en 2011. Con la proliferación del uso de los teléfonos inteligentes en los últimos 10 años, de perfiles en redes sociales o la presencia del wi-fi, Sieberg piensa que tiene aún más relevancia lo que propone: dar un paso atrás y pensar en nuestra relación con los aparatos que nos rodean, y, con eso, mejorar la salud de nuestros lazos familiares, ser más productivo en el trabajo, y hacer que la tecnología trabaje para el individuo, en lugar de lo contrario.


Internet: entre Mente y Cuerpo


Si algo no está en Internet, es porque no tiene importancia. Hoy vivimos de acuerdo a ese credo. Uno que permea y reconfigura aspectos centrales de nuestra visión de mundo. Por ejemplo: Considere la hoy masiva alianza de Internet con la sexualidad. Sin erótica, Internet perdería mucho —eso no lo niegan ni los más puritanos. Internet debe incluir sexo. Pero también parece hoy cada vez más posible, limitar la sexualidad al ciber-mundo virtual. A muchos hoy les parece que no necesitamos experienciar nada más real. Ello, a pesar de que aún entendemos que la sexualidad es, sobre todo, una pulsión que destilan nuestros cuerpos; esos mismos cuerpos que no pueden ser subidos a Internet; que en los momentos álgidos de la ciber-erótica, permanecen apartados. ¿Cómo es posible que la sexualidad triunfe en Internet dándole la espalda a aquello que parecía ser su principal motivación? Se privilegia la facilidad e inmediatez que ofrece Internet, para gatillar efímeras emociones mentales. Y con ello, al mismo tiempo, se obvian vivencias más profundas que precisarían recurrir a la solvencia sexual de los cuerpos  ¿Será por eso que hasta las gracias de esa solvencia, la competencia y la fiabilidad corporal, ya no seducen tanto? No sería el único caso en que subir la mente a Internet conlleva traicionar al cuerpo que queda abajo.


¿Cómo se trata la adicción a Internet? – El Mostrador

¿Cómo se trata la adicción a Internet? – El Mostrador.

Rejas en las ventanas, cuartos minúsculos que se encuentran en mal estado. Candados en las rejas que controlan el acceso al lugar. Días que empiezan a las 6:00, entrenamiento físico con disciplina –y vestimenta- militar. Electroencefalogramas, sesiones colectivas de terapia, una luz intermitente en la cara para despertar y, en ocasiones, medicación antidepresiva.

Es parte de la dinámica y las condiciones de uno de los más de 400 centros de rehabilitación para adolescentes que existen en China para tratar a quienes han sido diagnosticados como adictos a internet. Los chicos llegan a la institución con sus padres, quienes tienen la esperanza de que sus hijos se recuperen tras pasar tres o cuatro meses viviendo en el lugar.

Sin embargo, la adicción a la red, descrita por algunos como un desorden compulsivo-impulsivo que se caracteriza por el uso de un dispositivo electrónico conectado a internet, no es un problema exclusivo en China. El trastorno se ha identificado en distintas partes del mundo, pero el perfil de quienes lo sufren es similar en las distintas latitudes.

Los casos de jóvenes que son internados en centros de rehabilitación para controlar la dependencia a internet incluyen a quienes decidieron usar un pañal para no tener que hacer pausas e ir al baño, porque eso podría afectar su rendimiento en el juego. También hay chicos que han desarrollado coágulos en las piernas por pasar días enteros sentados frente a la computadora. No se separan del aparato y sus vidas transcurren alrededor del mismo.

“Los adolescentes tienen propensión a sufrir de esta condición porque están más acostumbrados a participar en juegos a través de internet y pasan más tiempo en la red”, le dicen a BBC Mundo Paul McLaren y Carole Willis, director médico y gerente de servicios terapéuticos, respectivamente, en el Hospital Hayes Grove de Priory, una organización de alcance nacional en el Reino Unido que se dedica al manejo de distintos tipos de adicciones y otros problemas de salud.