Aullidos digitales Revista Qué Pasa

De un tiempo a esta parte he bajado mi voyerismo de Twitter, partiendo por eliminar muchas cuentas que seguía que me generaban más ruido interno que ventanas informativas. Menos es quizás más y eliminé unas ochocientas de un tirón. Algunos de los primeros expulsados fueron aquellos que retuitean otras cuentas de manera compulsiva. No he sido un gran participante de Twitter en el sentido que no debato ni lanzo comentarios (a veces lo uso como una suerte de herramienta de relaciones públicas), pero antes -lo reconozco- me gustaba mirar, seguir a algunos, pelar, exasperarme y sapear. Ya no.

Fuente: Aullidos digitales Revista Qué Pasa


Mujeres se entretienen e informan principalmente en redes sociales desplazando a la TV – El Mostrador

El estudio llamado Connected Life, realizado por Kantar TNS, señaló que las mujeres chilenas conectadas a Internet realizan ya muchas más actividades online. Muestra de ello es que las redes sociales están destronando a la televisión como actividad principal, ya que 9 de cada 10 mujeres entra a sus redes sociales diariamente en contraste al 7 de cada 10 que ve Televisión.

Fuente: Mujeres se entretienen e informan principalmente en redes sociales desplazando a la TV – El Mostrador


Rebelion. La pantalla de la libertad

Las redes sociales, libertad vigilada para los usuarios y filón temporal para quienes las explotan comercialmente, que han pasado ser confesionarios abiertos en los que da cuenta de pecados y virtudes individuales con la ingenua pretensión de salir del anonimato de las masas, se han convertido en cárceles de las ideas, cuando, curiosamente, se ofrecen como plataforma de libertad para expresar opiniones. En un plano general, permiten confinar el instinto social de los individuos al plano del entretenimiento, desviándolo hacia el espectáculo para hacerlo inofensivo. Políticamente, sirven de instrumentos de control para que se explaye en libertad el instinto político en un marco contenido.

Fuente: Rebelion. La pantalla de la libertad


La jauría tras las redes sociales: deja que los perros ladren – El Mostrador

Para el resto, a quienes las escandalosas y persistentes destemplanzas digitales y reales “turban el corazón”, si este ponzoñoso ambiente nacional no cambia y –como todo indica– se ahonda con un año electoral ad portas, no nos quedará más que, apartándonos del “mundanal ruido”, parafrasear a Wells, Fabra o León y “dejar que los perros ladren”.

Fuente: La jauría tras las redes sociales: deja que los perros ladren – El Mostrador


Por la eliminación de las violencias contra las mujeres | Derechos Digitales

Las principales víctimas de la violencia en línea son las mujeres con perfiles públicos y que participan en espacios de comunicación (como periodistas, investigadoras, activistas y artistas), junto con aquellas que sostienen una relación de pareja violenta y quienes han sobrevivido a la violencia física o sexual.

Fuente: Por la eliminación de las violencias contra las mujeres | Derechos Digitales


A normalization of violence: how cyberbullying began and how to fight it | Life and style | The Guardian

Everyday on the internet, people – disproportionately women, people of color and queer people – are abused. How did we get here and what can we do about it?

Fuente: A normalization of violence: how cyberbullying began and how to fight it | Life and style | The Guardian


We need to talk about the online radicalisation of young, white men | Abi Wilkinson | Opinion | The Guardian

With the appointment of Breitbart News’s chair to Trump’s staff we need to be clear about the links between misogyny, racism and neofascism on alt-right websites

Fuente: We need to talk about the online radicalisation of young, white men | Abi Wilkinson | Opinion | The Guardian


Social media revolution is tough to ‘like’ for Southeast Asian governments- Nikkei Asian Review

a tectonic plate has shifted in national dialogues, even under repressive regimes. Riding the wave of information technology, people find themselves able to communicate collective ideas, intents, desires, frustrations, identities, resentments, tastes and consumption preferences as never before.

Fuente: Social media revolution is tough to ‘like’ for Southeast Asian governments- Nikkei Asian Review


What does a feminist internet look like? | Chitra Nagarajan | Opinion | The Guardian

Feminist activists from around the world were in a conference room in Brazil, discussing what a feminist internet might look like. How did we get here?

Fuente: What does a feminist internet look like? | Chitra Nagarajan | Opinion | The Guardian


A day with Facebook’s trending topics: celebrity birthdays and Pokémon Go | Technology | The Guardian

From a hurricane to Brock Turner’s release, a lot happened last week. But Facebook calculated that a celebrity losing some weight was more important

Fuente: A day with Facebook’s trending topics: celebrity birthdays and Pokémon Go | Technology | The Guardian


Tumblr was my saviour. It made me see I wasn’t monstrous and unloveable | Jonno Revanche | Opinion | The Guardian

There has been much written on the negative influence of social media on young people. But these websites can also be life-changers too, in a good way

Fuente: Tumblr was my saviour. It made me see I wasn’t monstrous and unloveable | Jonno Revanche | Opinion | The Guardian


E n e l Enjambre . P ara una crítica d e la opinión pública pos moderna Han, Byun – Chul (2014).

Byung-Chul Han realiza una aguda crítica a la ideología que transportan los procesos de globalización y analiza como esta ideología, neoliberal, captura el discurso del proceso civilizatorio y lo convierte en un poderoso instrumento de control social. Estacaptura, dice, no conduce a una sociedad del bienestar sino a una sociedad del malestar: enferma, enajenada y neurótica, hundida en el paroxismo del rendimiento/éxito, anegada en sus portentosas tecnologías, donde los maravillosos avances de la ciencia y la tecnología sucumben ante las economías de mercado que no logran implantar estados prósperos y felices.

Fuente: 01_Serrano_R90.pdf


Brexit Is Only the Latest Proof of the Insularity and Failure of Western Establishment Institutions

The decision by U.K. voters to leave the EU is such a glaring repudiation of the wisdom and relevance of elite political and media institutions that — for once — their failures have become a prominent part of the storyline.

Fuente: Brexit Is Only the Latest Proof of the Insularity and Failure of Western Establishment Institutions


Garmendia y Luksic o cómo entender las redes sociales. | SITIOCERO

Cuando empiezo a escribir este artículo, el canal “HolaSoyGerman” de Youtube alcanza la cifra de 27.474.598 suscriptores. Desde el año 2011 ha subido 195 videos en esa red social, que tienen un promedio de casi 15 millones de visitas por cada uno, alcanzando la cifra de 2.500 millones de visualizaciones de todos ellos.

Fuente: Garmendia y Luksic o cómo entender las redes sociales. | SITIOCERO


What our digital social networks say about us — FT.com

They turn up weekly in my inbox, gnawing away at my soul. The kind words, the smiling faces, the ego-stroking invitations to connect, all of which I guiltily ignore. The thing is, I buy into the idea of Dunbar’s number — that our primate brains limit us to meaningful social contact with no more than about 150 people — and I am already exceeding 200 on LinkedIn.

Fuente: What our digital social networks say about us — FT.com


Luz, cámara, Andrónico: La semana más mediática de Luksic – El Mostrador

El empresario preguntó a sus asesores y fue advertido de los riesgos que traería publicar un video de YouTube en el cual daba explicaciones: los memes y una visibilidad que nunca había tenido el representante de la fortuna más grande de Chile. Pero la decisión ya estaba tomada. incluida la que permitió a Yerko Puchento subirlo al columpio en su propio canal. “Lo que quise hacer fue algo nuevo, distinto y absolutamente abierto, para que todo el mundo tenga la posibilidad, corriendo el riesgo de ser atacado, mofado, todo lo que ustedes han visto. El tiempo dirá si fue una buena o mala decisión”, dijo Luksic.

Fuente: Luz, cámara, Andrónico: La semana más mediática de Luksic – El Mostrador


Ciudadanía digital, elemento clave de la formación ciudadana – El Mostrador

¿Qué medios han utilizado los jóvenes para participar en el debate acerca de la ley de despenalización del aborto? ¿Cómo se harán presentes en las próximas elecciones municipales? Las dudas son especialmente pertinentes, a pocos días que se haya promulgado la ley que crea el Plan de Formación Ciudadana para el sistema escolar.En el mediano plazo se creará la nueva asignatura obligatoria de formación ciudadana para los estudiantes de tercero y cuarto medio. En este grupo etario, nueve de cada diez jóvenes tiene cuenta en alguna red social (Estudio ‘Nuevas Tecnologías e Internet’ del INJUV, 2015) y dedican en promedio 3,5 horas al día interactuando en alguna plataforma de comunicación social (Estudio ‘Uso TICS y Escolares’, Tren Digital 2015).

Fuente: Ciudadanía digital, elemento clave de la formación ciudadana – El Mostrador


The internet’s age of assembly is upon us – FT.com

Iwas fortunate to witness the birth of the world wide web up close. Initially, there were only pages of text connected by hyperlinks, but no people. So I formed one of the first internet start-ups, Ubique, with the mission of adding people to the web by developing social networking software which offered instant messaging, chat rooms and collaborative browsing.Since then, internet civilisation has mushroomed. According to a report published last year by the International Telecommunications Union, there are now 3.2bn internet users worldwide. But what kind of civilisation has it become? Imagine that 300m Twitter users wanted to change its rules of conduct, or that a billion Facebook users wanted to change its management. Is this possible or even thinkable?

Fuente: The internet’s age of assembly is upon us – FT.com


Quisiera compartir algunas reflexiones, que he…

Quisiera compartir algunas reflexiones, que he ido madurando luego de un año de trabajar en temas relacionados con el análisis de redes sociales (“social network analysis”). Actualmente estamos presenciando una emergente odiosidad del trollero desinformado: miles de adictos a las redes sociales que comentan de todo, que ansían convertirse en líderes de opinión, sumándose a los comentarios clichés promovidos por el “mass media”, sin fomentar el diálogo ni tener un verdadero espíritu crítico, sin leer libros

Fuente: Fabián Farisori – Quisiera compartir algunas reflexiones, que he…


Technology comes to the rescue in migrant crisis – FT.com

Funzi.mobi informs migrants about Finnish rules and attitudes towards sexuality, Refugeesonrails.org distributes donated laptops and teaches migrants programming so they can land a dream job, and Refugees-Welcome.net is a kind of Airbnb for migrants,

Fuente: Technology comes to the rescue in migrant crisis – FT.com


Nueva plataforma promueve y financia emprendimientos de impacto positivo – El Mostrador

Firstep es un portal web que hace posible el desarrollo de emprendimientos sociales, ambientales y culturales, gestionando alianzas entre RSE de empresas y estas iniciativas de impacto positivo, según su alcance en Facebook y Twitter.

Fuente: Nueva plataforma promueve y financia emprendimientos de impacto positivo – El Mostrador


Is the online surveillance of black teenagers the new stop-and-frisk? | US news | The Guardian

Is the online surveillance of black teenagers the new stop-and-frisk? | US news | The Guardian.

police gangs surveillance Stop-and-frisk was found unconstitutional in 2013. Illustration: Rob Dobi

Taylonn Murphy is sitting in a Harlem beauty salon after hours. Leaning back in his chair and with a calm demeanor, he is talking about keeping young local people out of harm’s way.

Every now and then though, as he speaks, his voice breaks.

In September 2011, his daughter Tayshana, 18, a local basketball superstar and resident of West Harlem’s Grant Houses, was shot dead by two residents of Manhattanville Houses. The killing was described as the result of a rivalry between the two housing projects that dates back decades.

Almost three years after his daughter’s death, on 4 June 2014, helicopters hovered overhead as the first rays of sunlight hit the concrete. At least 400 New York police officers in military gear raided both housing projects, with indictments for the arrest of 103 people.

Starting in January 2010, the community’s children and young adults had been closely watched by police officers – both online and off. The investigation had involved listening in to 40,000 calls from correctional facilities, watching hours of surveillance video, and reviewing over 1m online social media pages.

For Murphy, the revelation of these details was choking: the NYPD had been attentively surveilling both communities for over one and a half years before his daughter was murdered, patiently waiting and observing as the rivalry between crew members escalated.

Online surveillance: the new stop-and-frisk?

In 2013, stop-and-frisk was found unconstitutional by a federal judge for its use of racial profiling. Since then, logged instances have dropped from an astonishing 685,000 in 2011 to just 46,000 in 2014. But celebrations may be premature, with local policing increasingly moving off the streets and migrating online.

In 2012, the NYPD declared a war on gangs across the city with Operation Crew Cut. The linchpin of the operation’s activities is the sweeping online surveillance of individuals as young as 10 years old deemed to be members of crews and gangs.

This move is being criticized by an increasing number of community members and legal scholars, who see it as an insidious way of justifying the monitoring of young men and boys of color in low-income communities.


I know who you Skyped last summer: how Hollywood plays on our darkest digital fears | Film | The Guardian

I know who you Skyped last summer: how Hollywood plays on our darkest digital fears | Film | The Guardian.

Hit horror Unfriended takes place entirely on social media and computer screens. So if the genre really is a barometer for the anxieties of an age, what does that say about the world we now live in?

Unfriended … scream grabs. Unfriended … scream grabs. Photograph: AP

‘Whatever you do, don’t fall asleep,” cautioned the tagline for A Nightmare on Elm Street back in 1984. Thirty years on, having your dreams interrupted by some old codger with a pair of scissors is the least of your worries. These days, you can’t even open your laptop.

More than any other genre, horror acts as a barometer on exterior fears. The bogeymen of our times are stumbling ciphers for outside concerns. In the 50s,Invasion of the Body Snatchers fretted about McCarthyism. In the 80s, The Thingriffed horrifically on the emerging Aids epidemic (watch that blood-test scene again). And post-9/11, the torture-porn subgenre, spearheaded by Saw andHostel, placed viewers in the position of prisoners, held below ground, off-radar, subjected to dreadful indignities.

Last weekend saw the emergence of a new cycle of horror into the mainstream.Unfriended opened in the US with $16m at the box office (making it the third-biggest film in the charts). On the surface, its plot seems hopelessly generic. A girl is driven to suicide and her vengeful ghost haunts the teens responsible. So far, so similar to every other sleepover shocker. But the twist here is that the entire film unfolds on the main character’s computer screen. Conversations happen on webcam, exposition via Facebook messenger and plot points are revealed on YouTube. It’s “I know who you Skyped last summer”, made to make you go omg wtaf.


Jacob Silverman’s Terms of Service and opting in to social media.

Jacob Silverman’s Terms of Service and opting in to social media..

The problem with telling people who hate social media, "Just opt out."
Services like Facebook ostensibly give us ownership of our data, letting us chose when and how we’ll be tracked, but to take control, we have to delve deep into the sites themselves.

Photo illustration by Slate. Photo by Dado Ruvic/Reuters.

If you complain about social media (especially if you post that diatribe on Twitter or Facebook), your friends will tell you one thing over and over: If you think it’s so bad, don’t use it in the first place. Criticism, they propose, is a waste of breath when all you really need to do is opt out. Consider the case of Curt Schilling, who was recently told by some that he should just “get off Twitter” after he struck back at those who had tweeted (truly awful) insults about his daughter.

Those who do manage to escape rarely fare much better: We often treat people who try to extract themselves with contempt, responding as if it were little more than an anti-modern affectation. When Iggy Azalea announced that she was quitting social media, many gloated, with a touch of disdain. As one entertainment gossip site sneered, “This chick doesn’t seem to be quite tough enough for the spotlight. … [S]hould we all just give her her wish and make her irrelevant? She said she’d be wildly happy about it.” Where some elicit scorn for staying, others generate just as much when they go, doomed to mockery either way.

In his new book Terms of Service: Social Media and the Price of Constant Connection, journalist Jacob Silverman argues that we’ve yet to develop a language for discussing what it means to really give up on social media. In a phone conversation (which, naturally, we arranged over Twitter), Silverman told me that responses to critics of social media tend to be strangely antagonistic, reminiscent of the “Love it or leave it!” proclamations that often chase criticism of the United States. And yet we often regard those who do extract themselves—and those who refuse to participate in the first place—as pariahs.

More troublingly, the very conversation about opting out may already be part of the social media machine. As Silverman notes in Terms of Service, “new features on social media tend to be opt-out rather than opt-in.” Services like Facebook ostensibly give us ownership of our data, letting us chose when and how we’ll be tracked. To take control, however, we have to delve deeper and deeper into the sites themselves, digging for options that are, as Silverman puts it, “carefully buried.” Dealing with Facebook on our own terms means engaging with it, more and more deeply. In the process, Facebook all but co-opts the very act of opting out, ensuring that we never really get away, especially when we’re most eager to.


Can data analysis reveal the most bigoted corners of Reddit? | Technology | The Guardian

Can data analysis reveal the most bigoted corners of Reddit? | Technology | The Guardian.

TumblrInAction, TheRedPill and BlackPeopleTwitter seemingly welcome bigoted comments, according to analysis by Ibidon’s Ben Bell

The Reddit front page.
The Reddit front page. Photograph: Reddit

With its decentralised structure, community moderation, and hands-off management, it’s hard to generalise about the social network Reddit. The site is built of thousands of ‘subreddits’ – user-created forums with a focus on specific topics such as the video game Destiny, fitness, a love of maps, or even just drugs.

But each subreddit has different norms, rules and tone, which can make navigating the site an exercise in frustration and nasty surprises. It takes a while to develop a feeling for any particular sub, by which point a hostile community may already have ruined your day.

Ben Bell, a data scientist at text-analytics start up Ibidon, decided to apply his company’s technology to the site to work out which subreddits have communities you would want to be a part of, and which you would be best avoiding.

Bell’s interest was sparked by a post asking Redditors to suggest their nominees for the most “toxic communities” on the site. Suggestions included the parenting subreddit – full of “sanctimommies” – and the community for the game League of Legends, which has “made professional players quit the game”.

He writes: “As I sifted through the thread, my data geek sensibilities tingled as I wondered: ‘Why must we rely upon opinion for such a question? Shouldn’t there be an objective way to measure toxicity?’

“With this in mind, I set out to scientifically measure toxicity and supportiveness in Reddit comments and communities. I then compared Reddit’s own evaluation of its subreddits to see where they were right, where they were wrong, and what they may have missed. While this post is specific to Reddit, our methodology here could be applied to offer an objective score of community health for any data set featuring user comments.”

Bell pulled out a sample of comments from every one of the top 250 subreddits, as well as any forum mentioned in the toxicity thread, and subjected them to a number of tests designed to look for toxicity, which he defined as a combination of ad hominem attacks and overt bigotry.

From there, he used a combination of sentiment analysis and human annotation to code each comment as toxic or non-toxic. The former involves applying Ibidon’s technology to attempt to categorise comments as either positive, negative or neutral in sentiment, which let him narrow down the work required for the human annotators by 96%, only looking at those subreddits which had already been picked as containing a lot of negative comments.

Sentiment analysis is a controversial technology. It allows researchers to automatically process reams of data but it is criticised as an overly simplistic tool. In Bell’s tests, however, it proved its worth. “Using the sentiment model, we selected the 30 most positive and the 30 most negative posts from each subreddit, and then another 40 posts we selected randomly for human annotation,” he said.


Does social media also give us a fear of missing out … on grief? | Oliver Burkeman | Comment is free | The Guardian

Does social media also give us a fear of missing out … on grief? | Oliver Burkeman | Comment is free | The Guardian.

 

When everyone else is grieving a public figure, maybe it’s OK if you don’t experience the same sadness as your friends. Maybe it’s educational

pratchett on pratchett
He was a great man. Photograph: REX

The nagging sense of being out of tune with the web’s dominant emotional wavelength is starting to feel familiar. So much has been written about the new ways we mourn, in public, in the era of social media – no, really, I mean a huge amount. But less has been written about the curious inverse phenomenon that has arisen as a consequence: the experience of not mourning when everyone else seems to be doing so.

By the time I learned of the death of Terry Pratchett last Thursday, the internet was already roiling with expressions of grief and affection. I was on the point of joining in, tweeting to express how sad I was, when a realization dawned: I wasn’t truly sad. I’ve never read any of Pratchett’s books, and was only vaguely aware of his role as a dementia research campaigner. You’d have to be a monstrous cynic to doubt the sincerity of the responses to Pratchett’s death, from friends and fans alike. But me? I was roughly as grief-stricken as I suspect David Cameron was when he announced that he was “sad to hear” the news, which is to say: not actually sad at all.


Adolescentes en la era Instagram | España | EL PAÍS

Adolescentes en la era Instagram | España | EL PAÍS.


Se mueven entre el pasotismo y el consumismo. Acostumbrados a una vida de entretenimiento y de series, los jóvenes describen el presente como “ inestable e injusto”

Su idea de una jornada ideal pasa por no acudir a clase, no madrugar, tener una tarjeta black (“pero sin corrupción”) y estar con los amigos y pasarlo bien. Lo cuentan entre risas y algo de rubor seis alumnos, de 17 años, del Instituto Severo Ochoa, en la localidad madrileña de Alcobendas. Chicos de clase media, la mayoría de padres divorciados y con problemas escolares, motivo por el que han sido derivados a Diversificación o al Programa de Cualificación Profesional Inicial Voluntaria, cursos para obtener la ESO con contenidos más bajos. Todos consideran a la familia como un valor fundamental. “La convivencia es buena aunque discutimos mucho. Me repite las cosas muchas veces y me rallo.Ella suele llevar razón pero a veces resulta pesada”, cuenta Daniel León Vargas, de 16. Su sueño sería irse con su novia a vivir a otra ciudad, quizás Nueva York.

 Les mola mazo o les renta pero no se han chinado; viven en la keli y no les va el canteo. Estamos en el recreo, tres horas después de su llegada al centro escolar. Como el resto de sus compañeros entraron en tromba al patio, a las ocho de la mañana. Todavía quedaban unos segundos para una ojeada rápida a la pantalla del móvil y enviar un último WhatsApp. El centro escolar lo deja bien claro en los carteles pegados por las paredes. En clase están prohibidos los móviles, sobre todo para proteger a los profesores de filmaciones vejatorias que luego se cuelgan en Youtube. Para evitar conflictos los dejan sobre una mesa y se los devuelven a la salida. El castigo por usarlo en clase es una semana sin móvil. Los usan en los pasillos y los profes muchas veces hacen la vista gorda. Pillarlos con ellos en la mano supone un conflicto añadido y un enfrentamiento que conviene evitar. De los más de tres millones de adolescentes españoles (muchachos de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años) un 84%, posee teléfono móvil para su uso personal, pagado por sus padres, según datos del Instituto de la Juventud, basados en una encuesta de 2012. El sondeo avisaba de la tendencia al alza. Duermen con el móvil y miran la pantalla al menos un centenar de veces al día. España se encuentra en la media de Unión Europea y en todos los estados miembros se comprueba el mismo ascenso y comportamiento. Igual que su relación con las redes sociales que ya ha acabado por generalizarse. Su uso es mayor cuanto menor es la edad. En poco más de tres años se ha pasado del 60% en 2009 al 90% en 2011.


La crisis de representación política y el refugio en las redes sociales digitales – El Mostrador

La crisis de representación política y el refugio en las redes sociales digitales – El Mostrador.


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Cientista Político y Diplomado en América Latina, Desarrollo y Cultura: Desafíos de la Globalización.

Quienes provienen del mundo de las Ciencias Sociales sabrán que es innegable el potencial que han estado teniendo las redes sociales digitales (Facebook y Twitter, entre las más conocidas) en la configuración de la opinión pública en Chile. Pero incluso más, la importancia que han tenido las redes sociales digitales como espacio de construcción identitaria y refugio de presión social. No es menor que el país tenga la mayor cantidad de usuarios registrados en Facebook (aproximadamente 10.800.000, es decir, casi la mitad de los habitantes del país) y que entre el 50 y 75% de lo que está despierto una persona, un 30% lo pase frente a una pantalla. Experiencias pasadas en Chile y a nivel internacional han existido por doquier: Patagonia Sin Represas, Alza del Gas en Magallanes, Salvemos Punta de Choros, demandas del Movimiento Estudiantil,Greenpeace, #Yosoy132 México, #Movimiento15M España, #OccupyWallStreet, Primavera Árabe, etc.

Algunas disciplinas ya han estado preocupándose sobre dichos asuntos: a) la Psicología Social, que apunta a los vínculos socioemocionales, a la satisfacción de las necesidades del Yo, a la formación de hábitos e interacciones, a una expulsión de catarsis individual y reafirmación de las opiniones aprobadas por el núcleo inserto en la red; b) la Sociología, mediante el estudio de los comportamientos disruptivos de protesta social, los cambios de los patrones identitarios en la sociedad tras el auge de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) y las nuevas características que asume la sociedad debido a la influencia (tanto positiva como negativa) de la tecnología; c) la Ciencia Política, intentando develar los comportamientos de los actores, las nuevas relaciones entre tecnología/política y finalmente las nuevas formas de participación política, a la luz del contexto marcado por la crisis procedimental en la cual está subsumida la democracia liberal representativa chilena. Es desde este punto donde quisiera comenzar la reflexión.


La edad del pavo, en digital – El Huffington Post

La edad del pavo, en digital – El Huffington Post.


La generación menor de 15 años es la primera que inicia la adolescencia con móvil propio

Los padres, desorientados ante la poderosa atracción de sus niños por las redes sociales

Sara, Sauditu, Hugo, Isa y Kacper muestran sus móviles. / SANTI BURGOS

Sara, de 13 años, está de morros con sus padres. Se siente víctima de una injusticia. A pesar de sus buenas notas, han decidido confiscarle el móvil a las 11 de la noche, después de pillarla whatsappeando en la cama de madrugada. Al principio, protestó, clamó, chantajeó. Ahora, es ella la que le tira muy digna el teléfono a su madre, autora de este reportaje, antes de anunciar, cual rea rumbo al patíbulo, que se va a la cama. Sara era, dice su madre, “un bebé adorable”. Una niña risueña, cariñosa y siempre dispuesta a todo. Hasta que, súbitamente, mutó en la chica “contestona, indolente y alérgica a las efusiones” que describen hoy sus progenitores. Una adolescente de libro.

Sara está en plena eclosión hormonal. “Tengo un pavazo que no me tengo”, admite, entre ofendida y orgullosa. Nada que no pasara en su día su hermana Irene, hoy casi una adulta oficial a sus 17 años y medio. La diferencia es que, mientras Irene cruzó la delicada frontera entre niñez y adolescencia acompañada del ordenador situado en el salón de la casa, Sara lo está haciedo con el mundo, su mundo, incrustado las 24 horas en la palma de su mano en la pantalla de su teléfono móvil.

Irene, siendo nativa digital, ha tenido que migrar del PC al móvil. Sara, es nativa movildigital pura. La edad del pavo siempre fue difícil, pero el nuevo pavo digital tiene desorientados a muchos progenitores que, como los de Sara, compraron el móvil a sus niñospara tenerlos más controlados, y han terminado con sus hijos localizados, sí, pero abducidos por una pantalla en la que no saben muy bien qué hacen ni con quién.


Evgeny Morozov | Don't believe the hype, the 'sharing economy' masks a failing economy | Comment is free | The Observer

Evgeny Morozov | Don’t believe the hype, the ‘sharing economy’ masks a failing economy | Comment is free | The Observer.

In the first of a series of monthly columns, the leading critic of the politics of the internet argues that the benefits of the latest innovations are overstated and often risible

 

 

shared economy motorist

Verizon has announced its Auto Share service for motorists, but will it and products like it really turn us all into micro-entrepreneurs? Photograph: Barry Gnyp/Getty Images

 

Early this month, Verizon, one of America’s largest mobile operators, quietly unveiled a new service called Auto Share. Slated to launch by the end of the year, Auto Share makes it trivially easy to book and unlock a rented car with a smartphone: just scan and validate a QR code on the windshield.

Potential implications are, indeed, far-reaching: now any aspiring startup can rely on Verizon’s infrastructure of ubiquitous connectivity and geolocational tracking to match supply and demand, with Verizon itself providing lucrative verification and locking services. Verizon hopes to eventually extend this model far beyond cars, making it possible to swap any other items fitted with an electronic lock: power drills, laptops, apartments. Verizon – hardly a Silicon Valley pioneer – thus joins many other champions of the “sharing economy” in insisting that “people today are embracing a sharing society – the one that allows them to get what they want on demand”. Gone are the burdens of ownership!

For all the incessant talk about disruption and disintermediation, services like Auto Share reveal that digitisation is propelled by a new set of powerful intermediaries that will be much harder to disrupt. Take Facebook: it provides many of the services grouped under the sharing economy with the kind of reliable identity infrastructure that allows us to verify that we are who we say we are when, for example, we book apartments via Airbnb. Facebook provides a free service to Airbnb – call it “identity on demand” – and Verizon wants to dominate another such service: “access on demand”.

The smartphone, with its clever sensors and always-on, reliable connectivity, joins all these layers together. A company like Uber, for example, would be unthinkable without the smartphone and its real-time sensors, always ready to pinpoint the car’s location on the virtual map. The appearance of clever apps such as Auto Share suggests that, instead of retrofitting every object with a sensor as proponents of the Internet of Things advocate, one can latch a QR code on them and let one centralised device – the smartphone – do all the sensing. It’s not clear which of the two visions – the Internet of Smart Things or the Internet of Dumb Things Connected via Smart Phones – would dominate. Given Apple’s recent foray into mobile payments, it seems wise to bet on the latter.

The very name Auto Share has an intriguing double meaning: it refers not only to the ease with which we can “share” automobiles but also to the fact that much of that sharing can be automated. Today, our most beloved belongings can re-enter market circulation without much effort on our part. We no longer need to visit the proverbial bazaar: the market will find us in the comfort of our homes, making us an offer we cannot refuse. The rapid ascent of the sharing economy can thus be explained by capitalism’s newly found technological capability to convert every commodity that has been bought and removed from the market – temporarily becoming “dead capital” of sorts – into a rentable object that never leaves the market at all.


La batalla electoral de Brasil se fragua en las redes | Internacional | EL PAÍS

La batalla electoral de Brasil se fragua en las redes | Internacional | EL PAÍS.

Facebook y Twitter condenan o ensalzan a los candidatos. Rousseff se maneja con ventaja gracias a la maquinaria creada para defenderse de los escándalos de corrupción

Una manifestante en las protestas de junio de 2013 / EFE

Los candidatos a la presidencia de Brasil batallan una disputa paralela lejos de los mítines, actos de campaña y debates televisados. El dicho brasileño de que no se discute de fútbol, política, ni religión salta por los aires en las redes sociales en clima electoral. Desde perfiles falsos y bienhumorados, militantes profesionales y hasta robots que disparan publicaciones a la velocidad de la luz, los 76 millones de usuarios de redes sociales –casi el 40% de la población– están decidiendo lo que es importante y lo que no en esta campaña. Hoy, casi el 40% de las publicaciones habla de la campaña electoral, según un informe del Instituto Brasileño de Opinión Pública (IBOPE).

El poder de las redes ha dejado coja la imagen de Marina Silva, la principal rival de Dilma Rousseff, por retirar de su programa su apoyo a los homosexuales. Los internautas de la oposición han puesto a Rousseff en la picota por el último escándalo de corrupción en la petrolera estatal, mientras están permitiendo a Aécio Neves, acusado de usar robots para difundir ataques contra sus adversarias, pasar de puntillas por los escándalos del mundo virtual.

“Existe un diálogo muy fuerte entre los medios tradicionales y la media social. Las redes ejercen de caja de resonancia, repercuten una noticia y la amplifican enormemente. Muchas veces, son las redes sociales las que generan los temas que acaban tratándose en los medios tradicionales”, explica Ronaldo Lemos, uno de los especialistas en tecnología y redes sociales más renombrado del país.

En la guerra por conquistar al internauta, Dilma Rousseff gana por goleada, según los especialistas, mientras Marina Silva perderá cualquier enfrentamiento que se dispute en las redes.


Ello might or might not replace Facebook, but the giant social network won't last forever | Ruby J Murray | Comment is free | theguardian.com

Ello might or might not replace Facebook, but the giant social network won’t last forever | Ruby J Murray | Comment is free | theguardian.com.

Ello is the ‘anti-facebook’, positioning itself as a network with a social conscience. It might not be the one to replace the social giant, but Facebook is getting old

 

 

Ello
Ello: the new Facebook?

 

Predicting the end of Facebook in 2014 feels reckless. Like slapping a date on the fall of the wall might have felt in the 1980s.

 

As of June this year, the social networking behemoth had 1.32bn active monthly users. According to the latest data from the Pew Research Centre, 71% of online adults use Facebook. Considering 73% use a social networking site, that’s pretty much: all of us.

 

The startup world is full of people pitching and failing the next big thing. Two days ago, though, something exciting happened. San Francisco began jumping out of Facebook’s ad-splattered soup and into the clean, empty social networking world of Ello.

 

Ello is crawling with bugs, isn’t out of beta testing, and it’s still taking off in starship headquarters. 31,000 new users were asking to be beta testers at this week’s peak. On Thursday, the Ello team had to shut down new invites to the site as they struggled to keep up.

 

The brain-child of Kidrobot designer Paul Budnitz , Ello is the “anti-facebook.” It’s been around a while, but the LGBTIQ community’s recent struggle with Facebook’s “real-name” policy has been instrumental in the shift to the site. Ello positions itself as a network with a manifesto and a social conscience. Its logo has a V for Vendetta-like menace to it: an eyeless black smiley with a spinning mouth that mocks the social gaze we are so used to feeding online.

 

Humans like us forget that change is the only constant. Facebook will not last forever. The only questions are why the move starts, when it does, and where the party is next.


Un intelectual rockstar en la cota mil – El Mostrador

Un intelectual rockstar en la cota mil – El Mostrador.

Está entre los 100 personajes más influyentes según la revista Times, debido a sus libros y series sobre la historia económica y financiera de la humanidad. El académico y best sellers expuso ante un auditorio lleno sobre los mil metros del nivel del mar lo que es su visión para entender la historia. Esto fue lo que pasó.

NF

La charla arranca en media hora, el auditorio está lleno y en la fila de atrás dos estudiantes discuten su futuro.

–Yo me quiero ir a Río de Janeiro, París o Singapur, cachai?

–Sí, pero ¿altiro?

–Sí. Me gustaría especializarme en economía, negocios, management y finanzas. Quedaría papo pos.

La divagación sobre el futuro de los estudiantes continúa pero se suman otros horizontes, como las universidades de Oxford, Columbia y Harvard. Mientras, en la primera fila se acomodan los académicos de la UAI: Lucía Santa Cruz, Andrea Repetto y Ascanio Cavallo, entre otros.

El ruido de conversación en el auditorio es total. Aparece Niall Ferguson, de traje, alto y con una barba que le da un aire marxista, según él, aunque no lo sea. Baja la escalera y el auditorio lo recibe con aplausos.

El historiador económico británico llegó hasta las faldas de la cordillera para ser incorporado al selecto club de académicos honoríficos de la universidad, entre los que se cuentan al Nobel de Economía y padre del liberalismo, Milton Friedman, y al otro Nobel y liberal, Friedrich Hayek.

Méritos no le faltan. Ferguson ha escrito cinco libros, una gran cantidad de artículos académicos y su exposición en TED del 2011 tiene más de un millón 352 mil reproducciones. Además, ha producido cuatro series de televisión entre 2003 y 2011 en las que expone sus tesis sobre el dinero, la civilización y el desarrollo de la humanidad. Su estilo directo y satírico junto a afirmaciones como que los “incas no tenían una percepción real del dinero” en el documental El Ascenso del Dinero, le han generado varios enemigos.


The great pop power shift: how online armies replaced fan clubs | Music | The Guardian

The great pop power shift: how online armies replaced fan clubs | Music | The Guardian.

Duran Duran are suing the managers of their fan club. But in an age when teenagers would rather have a selfie with a star than their autograph, what are fan clubs even for?
fans

One Direction fans struggle to hold it all together at one of the group’s concerts. Photograph: Craig Warga/Getty Images

The relationship between musician and fan has always been built on a farce inside a nonsense, but in recent years this relationship has contorted in strange and unexpected new ways.

Last month, news broke that Duran Duran are suing the managers of their fan club. It sounded like a pop bulletin from another planet: who would have a fan club in 2014? When fan armies can assemble online and enjoy what they believe to be direct contact with their idol of choice, the legal actions of Le Bon et al offer a stark reminder of how far fandom has come.

Back in Duran Duran’s heyday, when strict lines were drawn between fan and band, a fan club – £15 a year for some photocopied mailouts, a badge and a membership card – seemed like the best way of keeping up to date with a pop star’s movements. By the 1990s, the prevalence of direct mail (most seeming to originate from Trinity Street, a company that once boasted a database of six million UK pop fans) made subscribing to an artist’s mailshots more like a marketing exercise. In the past 10 years, with letterboxes viewed by teenagers as little more than takeaway menu delivery enablers, pop stars have been able to offer unmediated, real-time updates of what they have for lunch.

But any sense of passivity has fallen out of fandom as power has shifted from the artist to the fans. It is now fans, not necessarily musicians, who have the disposable income. And artists need fans to do more than buy music, invest in concert tickets and – and here’s a phrase nobody wants to see in their Twitter feed – “pre-order the single on iTunes”. They need them to repeatedly watch videos – with monetised pre-roll ads – on Vevo and YouTube: the higher the play count, the more an artist can charge for product placement in the next one. They also need them to click the “heart” icon on blog aggregator The Hype Machine so that more blogs write about the song.

And while bombarding radio stations with requests to play a new single may be rather old hat, a more sophisticated (and completely absurd) strategy is now in place. Artists offer fans incentives to (mis)use the song recognition service Shazam to tag a song whose identity they know all too well so that Shazam’s charts mislead radio playlist controllers into thinking that a song is reacting well with the wider public and must therefore receive higher rotation.

The more awareness there is of an artist, the more traction they have on social media; the more fans they have, the more they can make from endorsements. So it’s alarming to listen to some artists talking candidly in private about their fans. Backstage, lovingly purchased gifts are mocked or scooped into black bin bags. Musicians are disappointed that their fans are too old or embarrassed that their fans are too young. Fans are too gay or too female or too ugly. Sometimes, despite huge resources being spent whipping them into a frenzy, fans are seen as too intense and too annoying. Some artists would argue that they really do love their fans. Would they choose to spend a night in the pub with these fans? No. Do they want these fans to believe they would? Yes.


Libros imprescindibles para entender la cultura hacker

Libros imprescindibles para entender la cultura hacker.

El hacker genera conocimiento y lo comparte en comunidad

La ética hacker es un marco teórico útil para la educación, y los hackers son estudiados por antropólogos, sociólogos y comunicólogos

Biblioteca hacker

Biblioteca hacker | Foto: Thomas Hawk

Hacker es uno de los términos más injustamente utilizados de nuestros días. Para la mayoría de las personas, hacker equivale a robo de cuentas bancarias, virus, troyanos, malware y toda clase de connotaciones digitales negativas. Esto es falso. El hacker verdadero es una nueva clase de investigador-científico, un autodidacta creativo que promueve la libertad del conocimiento, un tejedor de comunidades y librepensador digital.

Para entender con profundidad el ethos de los primeros hackers, recomiendo leer Hackers: Heroes of the Computer Revolution de Stephen Levy, publicado en 1984, una obra pionera, aunque vigente sobre el tema. Pero si quieres ir más lejos aún, esto es, entender las motivaciones creativas, políticas y técnicas de un hacker contemporáneo, desde la defensa de los derechos humanos mediante la criptografía, hasta la revolución de la ciencia y la educación con ética hacker, estos libros son para ti.


Right to be forgotten? Most of us are still trying to be remembered | Dale Lately | Comment is free | theguardian.com

Right to be forgotten? Most of us are still trying to be remembered | Dale Lately | Comment is free | theguardian.com.

While some seek to erase their online record the rest of us languish on the long tail – heard, seen and read by almost nobody
laptop woman
‘The web acts like a giant version of Orwell’s “memory hole” – consigning thoughts, fears and feelings to virtual oblivion.’ Photograph: Getty Images/Image Source

The famous dream of being wiped from the web. Take former Formula One head Max Mosley, who has launched legal action against Googledemanding the removal of images of him at a sex party from the search engine. Most of the rest of us know all too well about being forgotten.

A blog I began a few years ago – a stunningly successful experiment in national secrecy located several thousand miles up a winding gorge in the outer reaches of the internet – had, like most blogs, all the virtual footfall of a moon crater in low season. In terms of impact, I’d have made more of an impression standing on an upturned bucket beside a motorway, performing interpretative dance to passing truck drivers.

I’m not alone. From musicians to entrepreneurs, writers to pop-up burger chefs, millions are desperately perspiring at the coal-face of the attention economy. One hundred and eighty-one million blogs wererecorded by Nielsen in 2011. The best part of half a billion tweets are now sent daily. Facebook, Blogger and Twitter regularly invite us to study the analytics for our posts and pages.

“I always make sure I can see the Twitter screen on my laptop when I am writing,” self-publishing author Ben Galley declares, just one of an army of unpaid e-authors who rise at dawn to promote themselves on social media before their paid job. A raft of startups like ClickSubmit and Outbrain promise to get you noticed on the net; trades from handymen to hoteliers face the prospect that unless they get busily networking to take on Airbnb and other Web 2.0 disrupters, they’ll end up biting analogue dust.

And yet with the rise of “erase your history” software such as X-pire! and ephemeral apps like Snapchat and Wickr, we seem preoccupied with an urge for removal and erasure – an idea now enshrined in European legislation. Whether individuals have the right to remove their own digital footprint is a good question, but it ignores the plight of a much larger but less celebrated group: those working hard at being remembered in the first place.


La imparable economía colaborativa | Economía | EL PAÍS

La imparable economía colaborativa | Economía | EL PAÍS.

Miles de plataformas electrónicas de intercambio de productos y servicios se expanden a toda velocidad en un abierto desafío a las empresas tradicionales


Una octavilla en una protesta contra la aplicación Uber en Madrid. / Á. NAVARRETE (BLOOMBERG)

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Compartir en vez de poseer. La economía colaborativa o consumo colaborativo quiere cambiar el mundo. Plantea una revolución abrazada a las nuevas tecnologías. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares (82.000 millones de euros). Hoy ronda los 26.000 millones. Y quienes participan a título personal en este sistema basado en intercambiar y compartir bienes y servicios a través de plataformas electrónicas se embolsan, según la revista Forbes, más de 3.500 millones de dólares (2.580 millones de euros).

De hecho, la Red está llena de ejemplos que cuentan ese éxito. Sabrina Hernández, una estudiante de la Universidad de San Francisco, cobra 40 dólares (30 euros) la noche, a través del sitio DogVacay, por cuidar perros en su casa. Al mes, dice, gana 1.200 dólares. Mientras que Dylan Rogers, un vendedor de coches de Chicago, recauda 1.000 dólares mensuales alquilando su BMW Serie 6 usado en RelayRides. Dos voces entre millones que revelan el calado del cambio. Tanto que esta era de la economía compartida “crea nuevas formas de emprender y también un nuevo concepto de la propiedad”, sostiene Thomas Friedman, columnista del periódico The New York Times.

Ahí, quizá, reside la verdadera revolución. Desde la noche de los tiempos, el sentido de posesión ha sido inherente al ser humano; sin embargo, algo empieza a cambiar. “Hemos pasado de un mundo en el que sobra de todo a otro en la que la mayoría no puede disfrutar de lo que este siglo ofrece a menos que sea compartiéndolo”, apunta el inversor en nuevos negocios Rodolfo Carpentier. “Quien no puede tener se conforma con probar. Esto es lo que hace a este movimiento imparable”.


Si estás aquí hablando conmigo, ¿por qué estás chateando con otra persona? ("Alone Together" por @STurkle) | Manzana Mecánica

Si estás aquí hablando conmigo, ¿por qué estás chateando con otra persona? (“Alone Together” por @STurkle) | Manzana Mecánica.

Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other” es un libro sobre cómo la tecnología está cambiando las relaciones entre las personas. Su autora, la socióloga y psicoanalista Sherry Turkle, ha dedicado varias décadas a estudiar los efectos sociales y psicológicos de los computadores, las redes, los robots, y últimamente, los medios sociales.

Tomé el libro buscando una respuesta a algo que escuché hace varios años: “si me pongo a mirar Twitter mientras conversamos, es que lo que me estás contando no es suficientemente interesante.” Es fácil decir que esa persona está siendo descortés, pero me quedé pensando que el problema es más grave que una falta de cortesía. Me quedé buscando, sin mucho éxito, algún argumento racional más profundo que la violación de una convención social.


Social porn: why people are sharing their sex lives online | Life and style | The Guardian

Social porn: why people are sharing their sex lives online | Life and style | The Guardian.

From PornTube to Pinsex to Pornostagram, sex websites are following the lead of social networks, allowing users to like, share, repost and comment on each other’s pornography
Sharing information on smartphones

Nowadays people are happier to share, and that applies to porn too. Photograph: Tim Robberts/Getty Images

In his 2008 book, Click, online behaviour expert Bill Tancer declared that social media was overtaking pornography as the most popular destination on the internet. Those aged 18 to 24 in particular were replacing pornography use with more stimulating social networking pastimes. After the porn frenzy that was the first decade of the internet’s life, users seemed to be finding more “sociable” ways to occupy their time.

Five years later and social media seems to be firmly ahead of pornography in the race for internet dominance – social networking sites make up four out of 10 of the world’s most visited sites. Research from Pew’s internet project suggests that 90% of 18- to 29-year-olds in the US use social networking and 71% of online adults are on Facebook.

But it’s safe to say that pornography still remains popular. It’s notoriously difficult to come by reliable statistics on porn use or the porn industry, but Pornhub – one of the biggest online providers – claims to have had more than 14.7bn visits in 2013, with more than 1.68m visits an hour.

However, the line between porn and social media is beginning to blur. From Fuckbook (a porn version of Facebook) to Pornostagram (a porn version of Instagram), to PornTube (a porn version of YouTube), online pornography websites are increasingly starting to behave like social networks – encouraging users to share, like, rate, comment, curate and even create content.

Traditional social media sites have always struggled with the “pornography problem” – the peculiar fact that whenever a means for people to share things online is created, people will start sharing explicit material. It only took four days after Twitter launched Vine for a pornographic video to creep to the top of its “Editor’s Picks” list.


Un beso moviliza en la Red a la juventud marroquí | Sociedad | EL PAÍS

Un beso moviliza en la Red a la juventud marroquí | Sociedad | EL PAÍS.

 Madrid 13 OCT 2013 – 00:01 CET

Mouhsin y Raja, de 14 y 15 años, se dejaron fotografiar por su amigo Osama, de 15, dándose un beso en la puerta de su instituto en Nador (Marruecos). Esa imagen, publicada en Facebook, ha hecho que los tres, que ahora están en libertad, hayan pasado cinco días recluidos en centros de menores y que tengan que sentarse en el banquillo acusados de exhibicionismo indecente. La pena máxima contemplada para este delito alcanza los dos años de prisión.

De momento, la movilización en las redes sociales de buena parte de la juventud marroquí ha ganado el primer asalto de un combate contra los sectores más conservadores de la sociedad. Los tres adolescentes de Nador —la ciudad colindante con Melilla— están en libertad provisional desde el lunes y su juicio, que se debió celebrar el viernes, ha sido aplazado un mes para que el juez efectúe una “investigación social” sobre su entorno familiar y escolar que correrá a cargo de una trabajadora social.

La fiscalía anunció el lunes en un comunicado la puesta en libertad provisional de los chavales y el viernes se aplazó un mes el juicio. Ibtissam Lachfgar, cofundadora de una asociación marroquí de defensa de las libertades individuales, lo achaca a que “la sociedad marroquí ha sido sacudida por la ola de Internet”. El gran impacto mediático de este asunto hace prever que el juez lo acabará archivando, vaticina el rotativo Akhbar al Youm.