Todas las cosas buenas eventualmente terminan | Manzana Mecánica

Todo llega a su fin. Algunas cosas antes de lo esperado, algunas otras más tarde. A veces el fin de las cosas llega de una forma invisible, cuando deja de ocupar espacio en nuestras mentes, en nuestro tiempo, porque nuestras vidas se han movido vertiginosamente en direcciones que hasta hace poco, no habríamos si quiera imaginado. Es este, en mi opinión, el caso de Manzana Mecánica.

Fuente: Todas las cosas buenas eventualmente terminan | Manzana Mecánica


I Hate the Internet by Jarett Kobek review – the best ‘bad novel’ around | Books | The Guardian

This thrillingly funny and vicious anatomy of hi-tech culture and the modern world is filled with killer one-liners

Fuente: I Hate the Internet by Jarett Kobek review – the best ‘bad novel’ around | Books | The Guardian


Lonelygirl15: how one mysterious vlogger changed the internet | Technology | The Guardian

Bree was a funny, friendly 16-year-old video blogger with a strange family. But all was not what it seemed. Ten years on, we revisit YouTube’s first viral sensation

Fuente: Lonelygirl15: how one mysterious vlogger changed the internet | Technology | The Guardian


La novela de 1910 que predijo la era de Internet – El Mostrador

El mundo futurístico retratado por el escritor británico Edward Morgan Forster en su cuento de ciencia ficción “La máquina se detiene” (1909) resulta inquietantemente familiar.Las personas se comunican entre sí a través de pantallas, las interacciones cara a cara se han convertido en algo extraño, y el conocimiento y las ideas se comparten a través un sistema que vincula cada hogar.

Fuente: La novela de 1910 que predijo la era de Internet – El Mostrador


Un intelectual rockstar en la cota mil – El Mostrador

Un intelectual rockstar en la cota mil – El Mostrador.

Está entre los 100 personajes más influyentes según la revista Times, debido a sus libros y series sobre la historia económica y financiera de la humanidad. El académico y best sellers expuso ante un auditorio lleno sobre los mil metros del nivel del mar lo que es su visión para entender la historia. Esto fue lo que pasó.

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La charla arranca en media hora, el auditorio está lleno y en la fila de atrás dos estudiantes discuten su futuro.

–Yo me quiero ir a Río de Janeiro, París o Singapur, cachai?

–Sí, pero ¿altiro?

–Sí. Me gustaría especializarme en economía, negocios, management y finanzas. Quedaría papo pos.

La divagación sobre el futuro de los estudiantes continúa pero se suman otros horizontes, como las universidades de Oxford, Columbia y Harvard. Mientras, en la primera fila se acomodan los académicos de la UAI: Lucía Santa Cruz, Andrea Repetto y Ascanio Cavallo, entre otros.

El ruido de conversación en el auditorio es total. Aparece Niall Ferguson, de traje, alto y con una barba que le da un aire marxista, según él, aunque no lo sea. Baja la escalera y el auditorio lo recibe con aplausos.

El historiador económico británico llegó hasta las faldas de la cordillera para ser incorporado al selecto club de académicos honoríficos de la universidad, entre los que se cuentan al Nobel de Economía y padre del liberalismo, Milton Friedman, y al otro Nobel y liberal, Friedrich Hayek.

Méritos no le faltan. Ferguson ha escrito cinco libros, una gran cantidad de artículos académicos y su exposición en TED del 2011 tiene más de un millón 352 mil reproducciones. Además, ha producido cuatro series de televisión entre 2003 y 2011 en las que expone sus tesis sobre el dinero, la civilización y el desarrollo de la humanidad. Su estilo directo y satírico junto a afirmaciones como que los “incas no tenían una percepción real del dinero” en el documental El Ascenso del Dinero, le han generado varios enemigos.


De las clásicas salas a Netflix: cómo cambió la audiencia del cine en Chile en el último medio siglo

De las clásicas salas a Netflix: cómo cambió la audiencia del cine en Chile en el último medio siglo.

El año 1967 fue el de mayor asistencia en la historia de nuestro país: se vendieron casi 75 millones de entradas, en un país que tenía nueve millones de habitantes. El año pasado, considerado bueno, fueron 21 millones. ¿Qué pasó entre medio? Opinan directores, exhibidores y académicos.

 

peli4El año 1967 fue histórico. En el mundo, The Doors debutaba con un disco homónimo, Israel enfrentaba la Guerra de los Seis Días y en Bolivia era asesinado Ernesto “Che” Guevara. En Chile, Violeta Parra se quitaba la vida, se inauguraba el aeropuerto de Pudahuel, nacía la revista “Paula” y un grupo de estudiante de la UC se tomaba la Casa Central para popularizar el lema “El Mercurio miente”.

En el mundo de las letras, un 5 de junio de ese año, en Buenos Aires, sale a la venta Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez. Y en el teatro, Alejandro Sieveking, la rompe con Tres tristes tigres.

También fue un momento histórico para el cine en nuestro país. Se estrenaron películas como El tango del viudo, de Raúl Ruiz, Érase un niño, un guerrillero, un caballo, de Helvio Soto, y también Largo viaje, de Patricio Kaulen. En cuanto a la cartelera internacional, Luis Buñuel estrena Belle de jour y dos cintas reflejan la insurrección juvenil: El graduado, protagonizado por un joven Dustin Hoffman y Bonie  & Clyde, encarnada por Warren Beatty y Faye Dunaway.peli3

Por impulso del cineasta Aldo Francia, ese año se inauguró el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar. En los cines, los espectadores se deleitaron con cintas como Blow up de Michelangelo Antonioni, Una condesa de Hong Kong (con Marlon Brando y Sophia Loren) o La mujer perdida con Sara Montiel.

Pero además en 1967 se vendieron en los cines casi 75 millones de entradas, en un país de nueve millones de habitantes, una cifra no superada hasta hoy.

Como dato, el 2013, que fue un año considerado bueno, se cortaron 21 millones de boletos, el doble que en el año 2000, pero menos de un tercio que 46 años antes. Recién en 2012, por primera vez desde 1978, se batió la cifra de las 20 millones de entradas.

De 37 cines a 1

¿Qué pasó entre medio? ¿Cómo el centro de Santiago pasó de tener 37 cines a apenas un complejo Hoyts con ocho salas en la actualidad? ¿Por qué desaparecieron los Astor, los Ducal, los Gran Palace, los Lido y los Rex, por no nombrar los cines comunales de El Bosque (paradero 33 de la Gran Avenida), el Maipú (5 de Abril con Pajaritos), el Nacional (de Puente Alto) o el Plaza de Talagante?

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“Creo que la cantidad de espectadores que existía en 1967, contrastada a la que existe hoy, que es impactante, se debe a la cantidad de ventanas y opciones para ver películas, TV, internet, VOD, DVD, etc., que existe hoy”, reflexiona la cineasta Tatiana Gaviola. “La gente ve desde su casa y se ha perdido el ritual de la sala”.

“En esa época la televisión estaba en sus inicios, no existía el video, ni los cassetes de música, ni los CD, menos Internet”, coincide Alejandro Caloguerea, gerente de la Cámara de Exhibidores Multisalas (CAEM). “La transformación es obvia: aparecieron todos esos formatos de entretención”.


Con la llegada de los libros electrónicos solamente se repiten los patrones

Con la llegada de los libros electrónicos solamente se repiten los patrones.

 

Opinión

Javier Sepúlveda Hales. Director General de ebooks Patagonia.

 

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En la historia siempre ha habido una resistencia y rechazo a los grandes cambios. Cambios en la manera que vivimos y en el comportamiento de las personas. Los esfuerzos por mantener un paradigma vivo siempre son altos. Hoy con la llegada del #TsunamiDigital y la irrupción de los libros electrónicos solamente se repiten los patrones. Los ebooks llegaron a romper las reglas establecidas.


Basta de hablar de revolución tecnológica – El Mostrador

Basta de hablar de revolución tecnológica – El Mostrador.

Ya se el grafeno, la impresión 3D, el gas de esquistoo el bitcoin, cualquier descubrimiento nuevo e importante pasa a llamarse revolución. Pero ¿qué pasa con el derecho a dudar, criticar o simplemente rechazar una tecnología?

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Si hay una idea asociada con la tecnología que hay que desterrar es que estamos presenciando o que presenciaremos una revolución.

Ya se trate del grafeno, la impresión en 3D, la biología sintética, el gas de esquisto, los grandes datos (big data) o el bitcoin, cualquier descubrimiento, técnica o invento nuevo e importante invoca la palabra con “R”. Es el caballito de batalla de los proveedores del bombo tecnológico.

La idea de una revolución no solamente se utiliza para impulsar una tecnología en particular. Por ejemplo, en respuesta al cambio climático,políticos como Nicolás Sternpromueven una nueva revolución industrial con bajas emisiones de carbono.

Pero qué tecnologías se usarán y, fundamentalmente, cómo serán los procesos de toma de decisiones que las rodean, parece en gran medida irrelevante. El punto es que en una revolución está la salvación.