Injusticia algorítmica | CCCB LAB

La inteligencia artificial permite que decisiones que hasta ahora tomábamos los humanos puedan automatizarse mediante algoritmos informáticos. Aunque buena parte de esas decisiones se hallan en el campo del entretenimiento y las redes sociales, también las encontramos en las finanzas, la educación, el mercado laboral, las aseguradoras, la medicina o la justicia. Ante este fenómeno, de implicaciones sociales profundas, aparecen varias preguntas: ¿qué pasará con los puestos de trabajo asociados a esas tomas de decisiones? ¿Cómo podemos garantizar que esos algoritmos tomen decisiones justas?

Fuente: Injusticia algorítmica | CCCB LAB


Internet: entre Mente y Cuerpo


Si algo no está en Internet, es porque no tiene importancia. Hoy vivimos de acuerdo a ese credo. Uno que permea y reconfigura aspectos centrales de nuestra visión de mundo. Por ejemplo: Considere la hoy masiva alianza de Internet con la sexualidad. Sin erótica, Internet perdería mucho —eso no lo niegan ni los más puritanos. Internet debe incluir sexo. Pero también parece hoy cada vez más posible, limitar la sexualidad al ciber-mundo virtual. A muchos hoy les parece que no necesitamos experienciar nada más real. Ello, a pesar de que aún entendemos que la sexualidad es, sobre todo, una pulsión que destilan nuestros cuerpos; esos mismos cuerpos que no pueden ser subidos a Internet; que en los momentos álgidos de la ciber-erótica, permanecen apartados. ¿Cómo es posible que la sexualidad triunfe en Internet dándole la espalda a aquello que parecía ser su principal motivación? Se privilegia la facilidad e inmediatez que ofrece Internet, para gatillar efímeras emociones mentales. Y con ello, al mismo tiempo, se obvian vivencias más profundas que precisarían recurrir a la solvencia sexual de los cuerpos  ¿Será por eso que hasta las gracias de esa solvencia, la competencia y la fiabilidad corporal, ya no seducen tanto? No sería el único caso en que subir la mente a Internet conlleva traicionar al cuerpo que queda abajo.