‘A white mask worked better’: why algorithms are not colour blind | Technology | The Guardian

When Joy Buolamwini found that a robot recognised her face better when she wore a white mask, she knew a problem needed fixing

Fuente: ‘A white mask worked better’: why algorithms are not colour blind | Technology | The Guardian


Peña Nieto utilizó espionaje telefónico y bots de Twitter durante la elección presidencial

La revista Bloomberg Businessweek ha publicado una investigación que relaciona al hacker colombiano Andrés Sepúlveda con la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012. De acuerdo con Sepúlveda –que enfrenta una condena de 10 años de prisión por alterar la elección presidencial de Colombia en 2014–, él fue contratado para intervenir las comunicaciones de los oponentes de Peña Nieto, crear una red de bots de Twitter para contaminar la conversación en la red social, instalar software de espionaje en teléfonos y computadoras, entre otras actividades.

Fuente: Peña Nieto utilizó espionaje telefónico y bots de Twitter durante la elección presidencial


Donald Trump and Tay, the ultimate Twitter bots — FT.com

Microsoft is planning to put an array of chatbots and intelligent digital assistants at the heart of its future technology, its CEO said on Wednesday, even as the company was forced once again to shut down its Twitter bot, Tay, after it went rogue for a second time. A week earlier Tay was taken offline for posting outrageous racist comments and sexist abuse. But Microsoft is not alone in exploring bot-space.

Fuente: Donald Trump and Tay, the ultimate Twitter bots — FT.com


Don't believe the science hype – we haven't created true AI yet | Yorick Wilks | Comment is free | theguardian.com

Don’t believe the science hype – we haven’t created true AI yet | Yorick Wilks | Comment is free | theguardian.com.

Despite claims made for the Eugene Goostman software there’s a way to go before chatbots will be able run call centres for us

 

 

A robot sitting at a desk

The winners of Loebner contests ‘are often just very laborious handcrafted systems which have programmed in thousands of possible replies to whatever is said to them’. Photograph: Blutgruppe/Blutgruppe/Corbis

 

At the Royal Society last week Kevin Warwick, professor of cybernetics at Reading University, organised a version of what he called the Turing test – intended to decide if you’re talking to a human or a machine.

Warwick claimed that a program designed by the Amazon software developer Vladimir Veselov had passed the test by convincing 30% of the judges that it was a 13-year-old Ukrainian boy called Eugene Goostman.

This event has mightily stirred up the artificial intelligence research community, with a Guardian comment after Ian Sample’s article on 9 June capturing a typical view: “The problem is that this is a PR stunt for a mediocre university, not a useful measure.” Other comments recalled the history of Warwick’s eye-catching gestures – he once had a chip implanted in his arm so as to communicate directly with his partner.

So has some AI milestone been reached? Is Eugene Goostman the best conversation program ever created? Turing argued in 1950 that if a computer could be substituted into the old guessing game of “Am I getting notes from a man or a woman?” and no one noticed, then we should just admit computers could think and stop worrying. But Turing was not proposing a test of any sort, and in his setup, the question “Is this a machine or a person?” is never asked, because one thinks one is answering a question about sex. Once you pose the human-or-machine question directly, things start to get very odd.

The long-running Loebner competition has a similar format except that judges are not asked to say whether each candidate is human, but to rate them numerically. At the end, the scores are added and the performances are ranked. So far the “people” have always come out on top. The Loebner competition is not what Turing had in mind either, but it is at least systematic: it avoids the explicit question “Is this a machine?” with its ranking system, and publishes the transcripts of the best systems on its website, which Warwick declined to do.

All this makes it rather unlikely that Goostman was any better than the refined and experienced chatbots in the Loebner competitions; indeed, it seems Goostman competed there in 2012 and didn’t do well. A defect of the Loebner setup is that there is no methodology for comparing the winner one year with any other, so it’s not clear if the winners are getting better.

A team I led at the University of Sheffield won in 1997, and my hunch is that the winners now are much the same in terms of quality, but we cannot know for sure. What we can know is that there is no reason to believe Goostman is better than the Loebner winners.


El robot en la cama | SurySur

El robot en la cama | SurySur.

robot en la cama

La tecnología se presenta cada vez mas como diseñadora  de nuestra intimidad y  sustituta de la vida de carne, hueso y sangre. Gracias a las conexiones digitales y a las redes sociales podemos tener compañía sin las demandas de la amistad  y comunicarnos  sin tener que soportar la pesada presencia física del otro. Miremos solo la maravilla  del IPhone… ¿No es como tener toda la ciudad, y mucho mas, en la mano?  Que mejor… ¿Cierto?

 

Y el asunto no termina aquí. Según el científico británico en computación David Levy la cultura robótica creara a mediados de la centuria nuevas formas de vida. El amor con robots será tan normal como el amor con otros humanos y el acto sexual y sus posiciones comúnmente practicadas serán enriquecidas con sus enseñanzas  más allá de todo lo que los manuales publicados hasta ahora habían imaginado. Ellos nos enseñaran a ser mejores amantes y mejores amigos porque podremos practicar con ellos y, cuando sea necesario, podremos  sustituir a la gente cuando ellas nos fallen. Los robots son, por supuesto, “otros”, pero en muchas formas, mejores. De partida, no infidelidad, no engaño, no complicaciones. El valor de un robot, dice Levy, estará en su capacidad para hacernos sentir mejor y el amor con ellos será tan normal como el amor  entre  humanos. Y Levy no esta solo en adoptar esta promiscuidad tecnológica. El amor, el sexo y el matrimonio con robots, según se dice,  no va a ser  “mejor que nada”, sino “mejor que algo”.

 

 

 

¿Qué tipo de relaciones con las maquinas son posibles, deseables o éticas? ¿Qué nos dice el amor con  un robot acerca del ser humano contemporáneo? Una relacion amorosa o una relacion   auténticamente solidaria involucran el intento, por amargo que sea, de mirar y sentir el mundo desde el punto de vista del otro con toda su historia, su biología, sus  neurosis, dolores y alegrías. El amor, como decía Ortega, es el canje de dos soledades por la soledad de uno. Las computadoras y los robots  no tienen nada de esto. No experiencias que intercambiar, no  familia y no conocen el dolor de la perdida que causa  la muerte… ¿Por qué, entonces, esta obsesión si dentro de ellos no hay nadie? En  un Tweet alguien escribe… “Termine con las maquinas inteligentes. Quiero una maquina que considere mis necesidades ¿Dónde están las maquinas sensitivas”?… Bueno, en Japón, ¿cierto?…  desde donde  han empezado a moverse a otros lugares.


Si estás aquí hablando conmigo, ¿por qué estás chateando con otra persona? ("Alone Together" por @STurkle) | Manzana Mecánica

Si estás aquí hablando conmigo, ¿por qué estás chateando con otra persona? (“Alone Together” por @STurkle) | Manzana Mecánica.

Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other” es un libro sobre cómo la tecnología está cambiando las relaciones entre las personas. Su autora, la socióloga y psicoanalista Sherry Turkle, ha dedicado varias décadas a estudiar los efectos sociales y psicológicos de los computadores, las redes, los robots, y últimamente, los medios sociales.

Tomé el libro buscando una respuesta a algo que escuché hace varios años: “si me pongo a mirar Twitter mientras conversamos, es que lo que me estás contando no es suficientemente interesante.” Es fácil decir que esa persona está siendo descortés, pero me quedé pensando que el problema es más grave que una falta de cortesía. Me quedé buscando, sin mucho éxito, algún argumento racional más profundo que la violación de una convención social.