Is our smartphone addiction damaging our children? | Rowan Davies | Opinion | The Guardian

Research has found a link between ‘technoference’ and poor child behaviour. The need for light relief is very human, but perhaps we can find a happier balance

Fuente: Is our smartphone addiction damaging our children? | Rowan Davies | Opinion | The Guardian


Your private medical data is for sale – and it’s driving a business worth billions | Technology | The Guardian

Your medical data is for sale – all of it. Adam Tanner, a fellow at Harvard’s institute for quantitative social science and author of a new book on the topic, Our Bodies, Our Data, said that patients generally don’t know that their most personal information – what diseases they test positive for, what surgeries they have had – is the stuff of multibillion-dollar business.

Fuente: Your private medical data is for sale – and it’s driving a business worth billions | Technology | The Guardian


Fears raised over Google’s DeepMind deal to use NHS medical data

“DeepMind/Google are getting a free pass for swift and broad access into the NHS, on the back of persuasive but unproven promises of efficiency and innovation,” said Ms Powles. “We do not know——and have no power to find out——what Google and DeepMind are really doing with NHS patient data, nor the extent of Royal Free’s meaningful control over what DeepMind is doing.”

Fuente: Fears raised over Google’s DeepMind deal to use NHS medical data


Declaran el 8 de noviembre Día Mundial sin Wi-Fi para denunciar sus riesgos – El Mostrador

“La mayoría lo percibe como una tecnología más limpia al no tener cables, pero esta radiación recibida de manera directa y constante en las manos y la cabeza por el contacto con dispositivos como celulares, tabletas, computadoras portátiles y otros, representa un riesgo silencioso que impacta en el sistema nervioso central”, aseguró el geobiólogo Joan Carles López.

Fuente: Declaran el 8 de noviembre Día Mundial sin Wi-Fi para denunciar sus riesgos – El Mostrador


Sexual harassment in virtual reality feels all too real – ‘it’s creepy beyond creepy’ | Technology | The Guardian

Sexual harassment has been a feature of online and gaming communities from the earliest days of the internet. Until now, the abuse has been largely limited to verbal and visual messages, but as virtual reality technology becomes more immersive, the line between our real bodies and our digital bodies begins to blur.

Fuente: Sexual harassment in virtual reality feels all too real – ‘it’s creepy beyond creepy’ | Technology | The Guardian


How the U.S. Spies on Medical Nonprofits and Health Defenses Worldwide

As part of an ongoing effort to “exploit medical intelligence,” the National Security Agency teamed up with the military-focused Defense Intelligence Agency to extract “medical SIGINT” from the intercepted communications of nonprofit groups starting in the early 2000s, a top-secret document shows.

Fuente: How the U.S. Spies on Medical Nonprofits and Health Defenses Worldwide


Getting off offline: when porn gets in the way of a real-world relationship | Culture | The Guardian

Many believe that porn is addictive, and that the endless stream of on-demand internet erotica makes real-life sexual experiences not stimulating enough

Fuente: Getting off offline: when porn gets in the way of a real-world relationship | Culture | The Guardian


Google to put health information directly into search results | Technology | The Guardian

Google to put health information directly into search results | Technology | The Guardian.

Google health

 Google says one in 20 searches is health-related. Photograph: Cultura Creative (RF)/Alamy

Google is changing the way it displays search queries to pull medical facts directly into its results.

The medical information is being added to the company’s Knowledge Graph, which underpins Google’s instant search results and powers Google’s Now personal assistant and app. It will allow health questions to be answered directly, without a user having to click.

Google already does this with dictionary definitions, schedules for big sporting events and Wikipedia extracts for famous people. Knowledge Graph is essentially a built-in encyclopaedia, which pulls in facts, data and illustrations from various sources.

One in 20 searches on Google are health-related, according to the company. “We’ll show you typical symptoms and treatments, as well as details on how common the condition is – whether it’s critical, if it’s contagious, what ages it affects, and more,” said Prem Ramaswami, a product manager for Google’s search.


Internet: entre Mente y Cuerpo


Si algo no está en Internet, es porque no tiene importancia. Hoy vivimos de acuerdo a ese credo. Uno que permea y reconfigura aspectos centrales de nuestra visión de mundo. Por ejemplo: Considere la hoy masiva alianza de Internet con la sexualidad. Sin erótica, Internet perdería mucho —eso no lo niegan ni los más puritanos. Internet debe incluir sexo. Pero también parece hoy cada vez más posible, limitar la sexualidad al ciber-mundo virtual. A muchos hoy les parece que no necesitamos experienciar nada más real. Ello, a pesar de que aún entendemos que la sexualidad es, sobre todo, una pulsión que destilan nuestros cuerpos; esos mismos cuerpos que no pueden ser subidos a Internet; que en los momentos álgidos de la ciber-erótica, permanecen apartados. ¿Cómo es posible que la sexualidad triunfe en Internet dándole la espalda a aquello que parecía ser su principal motivación? Se privilegia la facilidad e inmediatez que ofrece Internet, para gatillar efímeras emociones mentales. Y con ello, al mismo tiempo, se obvian vivencias más profundas que precisarían recurrir a la solvencia sexual de los cuerpos  ¿Será por eso que hasta las gracias de esa solvencia, la competencia y la fiabilidad corporal, ya no seducen tanto? No sería el único caso en que subir la mente a Internet conlleva traicionar al cuerpo que queda abajo.


Enganchados al porno ‘online’ | El País Semanal | EL PAÍS

Enganchados al porno ‘online’ | El País Semanal | EL PAÍS.

Nos adentramos en la vida extrema de los adictos al cibersexo

Noches en vela navegando por chats eróticos. Onanismo fuera de control ante la pantalla. Una doble identidad al margen de la pareja, la familia y el trabajo

Esta realidad paralela crece al calor de las nuevas tecnologías y afecta por igual a mujeres y a hombres. Al otro lado, una industria de contenidos sufre los estragos de la crisis económica

 

30 ABR 2014 – 00:00 CET

 

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Ilustración de Emily Forgot

EL ARDOR

A media tarde de un lluvioso jueves de primavera, Montse desliza el dedo índice por la pantalla de su tableta electrónica para desbloquearla y muestra uno de sus últimos rastreos por Internet. Sentada sobre un cojín del salón de su pequeño piso alquilado en Barcelona, pincha en un portal gratuito de vídeos pornográficos y aparece un mosaico repleto de imágenes divididas por categorías. Montse aparta la vista de la pantalla con un leve rubor y señala entre las carnales opciones que iluminan el artefacto dos de los variados géneros en liza: amateur y group sex.

“Los amateur me parecen más naturales. Me gusta ver la cara de alguien que no actúa. Por otra parte, en las escenas de sexo en grupo siempre hay alguien que propone algo novedoso. He llegado a quedarme un sábado entero aquí encerrada, viendo esto todo el tiempo y masturbándome hasta 18 o 20 veces. Te tienes que cambiar cuatro o cinco veces las bragas. Entonces caigo en la cuenta de que estoy fuera de control y me doy una ducha. ¿Quién deja de salir un sábado con los amigos, o a ligar, para quedarse viendo porno en casa? Entre semana es distinto. Me centro cuando estoy trabajando. Por la noche, ya en casa, miro vídeos del portátil en mi habitación antes de dormir. Si encuentro lo que me deja a gusto, me quedo tranquila y me duermo. Buscarlo es un chute de adrenalina. Da morbo que se trate de algo secreto. Nadie más sabe que hago esto. Ni mi compañero de piso. Aunque creo que sospecha algo. Bueno, hace 15 días conté todo lo que me pasa en la terapia de grupo a la que voy cada semana”.

He llegado a pasarme un sábado entero encerrada en casa, viendo porno y masturbándome hasta 20 veces”

Montse es guapa y delgada, tiene 33 años y ejerce como médico en un hospital barcelonés. Esta tarde en la que cae barro a plomo sobre Barcelona, fruto de una tormenta de origen sahariano, viste pantalones vaqueros y una blusa clara con estampado de flores. Aquí dentro, en este salón con paredes forradas de repisas vacías y una enorme televisión de plasma que casi siempre permanece apagada, Montse habla sin tapujos. Fuma tabaco suave y encadena con precisión pasajes de su biografía. El sexo no fue objeto de conversación frecuente con sus padres ni con sus dos hermanos mayores. Hija de un ingeniero y de una profesora de inglés y secretaria, descubrió el placer sexual a los 13 años. Vivió una adolescencia normal y una etapa universitaria que se truncó cuando un novio suyo tuvo un accidente de tráfico, permaneció en estado vegetal y murió años después.

Ella había sufrido algún trastorno anterior y a partir de entonces empezó a padecer ataques de pánico. Y algún arrebato suicida. Se acostumbró a los orfidales y a los antidepresivos. Y a mezclarlos con alcohol. Le descubrieron epilepsia del lóbulo temporal. Con el tratamiento, su vida mejoró. Y se instaló en Barcelona. Al principio compartió piso con dos chicas y un chico. Empezó a salir por la noche cada vez con más frecuencia. El alcohol mezclado con la medicación para la epilepsia le hacía perder el control. Cambió de piso y de amistades. Conoció a un compañero de trabajo aficionado a la fiesta y volvió a las andadas nocturnas. Se convirtió en consumidora habitual de cristal y cocaína. Y llevó una vida más que promiscua. Primero, los fines de semana. Poco a poco, también con más frecuencia al salir del trabajo. Una noche cumplió su fantasía: acostarse con dos militares a los que conoció en un after. Alternó incontables escarceos con novios más o menos formales y algún amigo especial que, según ella, aguantaba su ritmo en la cama. “Él y yo éramos capaces de encerrarnos aquí en casa y solo dejar de follar para comer algo. Con el tiempo, mi consumo de alcohol y droga fue en aumento. Perdía el control y me tiraba al primero que encontraba por la noche. También empecé a entrar en chats para conocer gente con la que liarme. Y a ver páginas porno para masturbarme compulsivamente. Hace un año y medio entré en terapia para quitarme de las anfetas que solía tomar para aguantar las guardias en el hospital. Y acabé en la consulta del doctor Navarro Sanchis”.


Triunfan los juegos para entrenar el cerebro | Tecnología | EL PAÍS

Triunfan los juegos para entrenar el cerebro | Tecnología | EL PAÍS.

La comunidad científica pide más estudios sobre los efectos de los juegos cognitivos, cada vez más demandados en la Red

 

Nueva York 27 MAR 2014 – 08:50 CET

 

 

Por una suscripción mensual de 14,95 dólares, Lumosity ofrece entrenar el cerebro con juegos ideados para evitar el deterioro mental. En este portal el suscriptor puede ver una sucesión de imágenes y números para poner a prueba su capacidad de atención o hacer encajar piezas que forman patrones complejos.

 

Lumosity, con 50 millones de suscriptores en 180 países, quizá sea el más famoso de los sitios web con juegos para el cerebro. El negocio del entrenamiento cognitivo está en auge. La compañía líder en el campo del entrenamiento cognitivo Cogmed afirma que su programa de entrenamiento “aumenta la concentración y la capacidad de aprendizaje” de los estudiantes. La empresa israelí Neuronix incluso habla de “nueva esperanza para los enfermos de alzhéimer”. El mes pasado, los centros de Medicare y Medicaid (programas de seguridad médica del Gobierno de Estados Unidos) recogieron los comentarios de sus pacientes sobre una iniciativa que, en algunos casos, reembolsaría el coste de las “actividades de entrenamiento de la memoria”.

 

Murali Doraiswamy, director del programa de trastornos neurocognitivos del Instituto Duke de Ciencias del Cerebro, en Carolina del Norte, sostiene que prevenir el alzhéimer gracias a una página web o un videojuego supondría el “santo grial” de la neurociencia. El problema, según este facultativo, es que la ciencia del entrenamiento cognitivo no ha llegado tan lejos como la publicidad. “Casi todas las afirmaciones publicitarias que hacen las empresas prescinden de los datos. Necesitamos estudios más específicos antes de llegar a la conclusión de que son métodos realmente eficaces”, sostiene.


¿Cómo se trata la adicción a Internet? – El Mostrador

¿Cómo se trata la adicción a Internet? – El Mostrador.

Rejas en las ventanas, cuartos minúsculos que se encuentran en mal estado. Candados en las rejas que controlan el acceso al lugar. Días que empiezan a las 6:00, entrenamiento físico con disciplina –y vestimenta- militar. Electroencefalogramas, sesiones colectivas de terapia, una luz intermitente en la cara para despertar y, en ocasiones, medicación antidepresiva.

Es parte de la dinámica y las condiciones de uno de los más de 400 centros de rehabilitación para adolescentes que existen en China para tratar a quienes han sido diagnosticados como adictos a internet. Los chicos llegan a la institución con sus padres, quienes tienen la esperanza de que sus hijos se recuperen tras pasar tres o cuatro meses viviendo en el lugar.

Sin embargo, la adicción a la red, descrita por algunos como un desorden compulsivo-impulsivo que se caracteriza por el uso de un dispositivo electrónico conectado a internet, no es un problema exclusivo en China. El trastorno se ha identificado en distintas partes del mundo, pero el perfil de quienes lo sufren es similar en las distintas latitudes.

Los casos de jóvenes que son internados en centros de rehabilitación para controlar la dependencia a internet incluyen a quienes decidieron usar un pañal para no tener que hacer pausas e ir al baño, porque eso podría afectar su rendimiento en el juego. También hay chicos que han desarrollado coágulos en las piernas por pasar días enteros sentados frente a la computadora. No se separan del aparato y sus vidas transcurren alrededor del mismo.

“Los adolescentes tienen propensión a sufrir de esta condición porque están más acostumbrados a participar en juegos a través de internet y pasan más tiempo en la red”, le dicen a BBC Mundo Paul McLaren y Carole Willis, director médico y gerente de servicios terapéuticos, respectivamente, en el Hospital Hayes Grove de Priory, una organización de alcance nacional en el Reino Unido que se dedica al manejo de distintos tipos de adicciones y otros problemas de salud.