Marshall McLuhan, el “profeta de la era digital” que predijo internet 20 años antes de que se inventara – El Mostrador

En lugar de dirigirse hacia una vasta librería de Alejandría, el planeta se ha convertido en una computadora, un cerebro electrónico, como una obra de ciencia ficción infantil, al exteriorizarse nuestros sentidos, el Gran Hermano se asienta en nuestro interior.Así que, a menos de que seamos conscientes de esta dinámica, nos moveremos hacia una fase de terrores de pánico, adaptándonos a un mundo pequeño de tambores tribales, interdependencia total y coexistencia superimpuesta.

Fuente: Marshall McLuhan, el “profeta de la era digital” que predijo internet 20 años antes de que se inventara – El Mostrador


Cuáles son los idiomas que están en peligro de extinción por culpa de los smartphones – El Mostrador

El universo online, con sus más de mil páginas web, está creando toda una revolución idiomática potenciada por el uso de nuevas tecnologías en nuestra vida diaria, como el GPS o el uso de comandos de voz en el celular.Ha llegado incluso a imponer un nuevo lenguaje plagado de tecnicismos informáticos y anglicismos.Y el desarrollo de nuevos dispositivos y tecnologías que no reconocen todos los idiomas agudiza el problema.

Fuente: Cuáles son los idiomas que están en peligro de extinción por culpa de los smartphones – El Mostrador


With authoritarianism and state surveillance on the rise, how can civil society be protected from digital threats?

Policymakers have given a great deal of attention to the cyber security of governments, critical infrastructure, military targets and commercial enterprises. But civil society groups are also under threat, including human rights defenders, environmental activists, political watchdogs, and other groups promoting the rule of law and democracy.What can be done about these digital threats to civil society around the world?

Fuente: With authoritarianism and state surveillance on the rise, how can civil society be protected from digital threats?


Next revolution will seek to overthrow privileges of nationhood | Business | The Guardian

Ultimately, the next revolution will likely stem from daily interactions on computer monitors with foreigners whom we can see are intelligent, decent people – people who happen, through no choice of their own, to be living in poverty. This should lead to better trade agreements, which presuppose the eventual development of orders of magnitude more social insurance to protect people within a country during the transition to a more just global economy.

Fuente: Next revolution will seek to overthrow privileges of nationhood | Business | The Guardian


Hundreds of Pokémon Go players fined for playing while driving in Taiwan | Technology | The Guardian

Most of the 349 fines were issued to people playing the game on motorcycles since the game was released on Saturday

Fuente: Hundreds of Pokémon Go players fined for playing while driving in Taiwan | Technology | The Guardian


E n e l Enjambre . P ara una crítica d e la opinión pública pos moderna Han, Byun – Chul (2014).

Byung-Chul Han realiza una aguda crítica a la ideología que transportan los procesos de globalización y analiza como esta ideología, neoliberal, captura el discurso del proceso civilizatorio y lo convierte en un poderoso instrumento de control social. Estacaptura, dice, no conduce a una sociedad del bienestar sino a una sociedad del malestar: enferma, enajenada y neurótica, hundida en el paroxismo del rendimiento/éxito, anegada en sus portentosas tecnologías, donde los maravillosos avances de la ciencia y la tecnología sucumben ante las economías de mercado que no logran implantar estados prósperos y felices.

Fuente: 01_Serrano_R90.pdf


The internet’s age of assembly is upon us – FT.com

Iwas fortunate to witness the birth of the world wide web up close. Initially, there were only pages of text connected by hyperlinks, but no people. So I formed one of the first internet start-ups, Ubique, with the mission of adding people to the web by developing social networking software which offered instant messaging, chat rooms and collaborative browsing.Since then, internet civilisation has mushroomed. According to a report published last year by the International Telecommunications Union, there are now 3.2bn internet users worldwide. But what kind of civilisation has it become? Imagine that 300m Twitter users wanted to change its rules of conduct, or that a billion Facebook users wanted to change its management. Is this possible or even thinkable?

Fuente: The internet’s age of assembly is upon us – FT.com


A universal basic income is an old idea with modern appeal – FT.com

When Andy Stern wanted someone to transcribe an interview he had recorded for a book, he posted the job details on upwork.com. He was pleased to receive almost instant replies from US freelancers as well as those from as far away as the Philippines and Sri Lanka. But whereas US freelancers pitched between $12.50 to $25 an hour, those elsewhere offered $3 to $7.50.

Fuente: A universal basic income is an old idea with modern appeal – FT.com


Google's Jigsaw project has new ideas, but an old imperial mindset | Global | The Guardian

Human development is too important, too complex, and too culturally diverse to be left to profit-driven companies acting in their own interests

Fuente: Google’s Jigsaw project has new ideas, but an old imperial mindset | Global | The Guardian


We cannot afford another digital divide – FT.com

Cloud computing is one of the most important transformations of our time. Although when you think of it, you probably think of entertainment, gaming and messaging apps, it also has significant applications to health, education and development. But

Fuente: We cannot afford another digital divide – FT.com


Un ‘atlas’ mundial de los emoticonos más usados crea y destruye tópicos | Tecnología | EL PAÍS

Un ‘atlas’ mundial de los emoticonos más usados crea y destruye tópicos | Tecnología | EL PAÍS.


Un estudio analiza 1.000 millones de mensajes en 16 idiomas para conocer qué iconos se usan más

Se han escudriñado más de 1.000 millones de mensajes de móviles en 16 idiomas, a la caza de más de 800 emoticonos. Los resultados no convencerán a los antropólogos sesudos, pero arrojan conclusiones perfectas para aderezar las charlas de cualquier adicto a los datos triviales y los estereotipos.

Con los gestos felices se llevan la palma quienes hablan turco, ruso y vietnamita. Los que menos los usan hablan francés

La responsable del estudio es la empresa londinense SwiftKey, que desarrolla una aplicación de texto para predecir las palabras que más emplea cada usuario en Gmail, Facebook, Twitter y Evernote, y facilitar así la escritura de mensajes. Se analizaron los emitidos desde octubre de 2014 hasta el pasado mes de enero. En el caso del español, la compañía ha distinguido los mensajes escritos en el español de España, el de los países hispanoamericanos y el de Estados Unidos.

Los datos se presentan desagregados emoticono a emoticono y también agrupados en 61 familias que, según la compañía, expresan un tipo de emoción similar o se refieren a un tema común.

Así, si se trata del uso de los iconos vinculados con los gestos felices, se llevan la palma quienes hablan turco, ruso y vietnamita. Los que menos los usan hablan francés, y curiosamente tampoco parecen dados a incluir gestos tristes (los forofos del lloriqueo y la tristeza se encuentran entre los hispanos de EE UU, los vietnamitas y los hispanoamericanos). Y no es que los francohablantes no se muestren expresivos, sino que parecen reservarse para mostrar puro amor: en el uso de los corazones ganan con creces al resto de países.


Un Foro Social para construir la Internet de la ciudadanía | SurySur

Un Foro Social para construir la Internet de la ciudadanía | SurySur.


internet pa todos

A pesar de que, en todo el mundo, los actores y movimientos sociales han integrado Internet y el ciberespacio como una dimensión clave de sus procesos de trabajo, organización y articulación, su inclusión como tema del debate político-estratégico ha sido, hasta ahora, marginal; sigue predominando una visión instrumental.

Cuanto más, el debate se desarrolla en el ámbito de la comunicación, cuando de hecho se trata también de una nueva dimensión de la economía, la política, la cultura y el ordenamiento social, con enormes implicaciones en términos de reacomodos de poder y para el futuro mismo de la democracia.

La propuesta presentada en el Foro Social Mundial 2015, que recién culminó en Túnez (24-29 marzo), de organizar un Foro Social Temático sobre Internet, busca abrir un camino para ampliar esta visión, a la vez que abrir un debate hacia la construcción de una agenda común en la materia.

La iniciativa, que ya cuenta con un centenar de organizaciones adherentes, y que recibió un apoyo explícito en varios espacios del FSM 2015, afirma en su texto de presentación(1) que: “…nos preocupa constatar cómo nuestros espacios, tanto privados como públicos, están siendo cooptados y controlados en beneficio privado; cómo las corporaciones privadas están transformando la Internet pública en espacios cerrados; cómo manipulan y se apropian de nuestros datos personales; cómo está emergiendo una sociedad global de vigilancia que niega la privacidad; cómo se está censurando la información en Internet de manera arbitraria y se restringe el derecho de las personas a comunicar; y cómo se está militarizando Internet.  Mientras tanto, la toma de decisiones en materia de políticas públicas relativas a Internet se mantiene peligrosamente alejada de los mecanismos de la gobernabilidad democrática”.

Se propone, asimismo, que el Foro Social Internet (FSI) sea un espacio para debatir sobre “la Internet que queremos y cómo construirla”, es decir, una Internet de la ciudadanía; es más, se lo coloca como un asunto urgente, “antes de que la revolución del conocimiento y del acceso a la información sea secuestrada irremediablemente por los intereses corporativos y las agencias de seguridad, incrementando el nexo de corrupción entre la política y el dinero”.


How the internet made the world's food taste the same | Technology | The Guardian

How the internet made the world’s food taste the same | Technology | The Guardian.

A chef at Chang's Momofuku Ko prepares a dessert.A chef at Chang’s Momofuku Ko prepares a dessert. Photograph: Krista/flickr

There’s many things the internet can be blamed for, from revenge porn to Grumpy Cat, but celebrity chef David Chang has added a new item to the list.

“Everything tastes the same,” he says, “and it’s the internet’s fault.”

Chang, whose culinary empire has grown over a decade from one noodle bar, Momofuku, to a group including more than ten restaurants, a cookbook, and a quarterly magazine, Lucky Peach, argues that the much-vaunted democratisation of information has had a pernicious affect on variation in food.

It was that magazine that he first explored the argument, with particular emphasis on the foodstuff which his own restaurants focus on: ramen. Before the internet, he wrote, “apprentices would learn from a chef, then work their way from taking orders to washing dishes and finally to working in the kitchen. Once they were good enough, the master would tell them to move on to another shop somewhere else.”

If you wanted to learn how to cook, “you’d order ramen books from Japan and wait weeks for them to arrive, so you could pore over the photos from across the planet.”

Now, he wrote, “ramen is everywhere, and a lot of it is the same. I don’t want to go to every city and taste the same fucking thing. Everyone’s serving tonkotsu ramen, everyone’s serving pork. You could do a blind taste test and not have any idea where the fuck you’re eating.”


Technology should be used to create social mobility – not to spy on citizens | Technology | The Guardian

Technology should be used to create social mobility – not to spy on citizens | Technology | The Guardian.

GCHQPrivate eyes are watching you: the British government communications headquarters (GCHQ) is monitoring the communications of millions of people. Photograph: GCHQ / British Ministry of Defence/EPA

Why spy? That’s the several-million pound question, in the wake of the Snowden revelations. Why would the US continue to wiretap its entire population, given that the only “terrorism” they caught with it was a single attempt to send a small amount of money to Al Shabab?

One obvious answer is: because they can. Spying is cheap, and cheaper every day. Many people have compared NSA/GCHQ mass spying to the surveillance programme of East Germany’s notorious Stasi, but the differences between the NSA and the Stasi are more interesting than the similarities.

The most important difference is size. The Stasi employed one snitch for every 50 or 60 people it watched. We can’t be sure of the size of the entire Five Eyes global surveillance workforce, but there are only about 1.4 million Americans with Top Secret clearance, and many of them don’t work at or for the NSA, which means that the number is smaller than that (the other Five Eyes states have much smaller workforces than the US). This million-ish person workforce keeps six or seven billion people under surveillance – a ratio approaching 1:10,000. What’s more, the US has only (“only”!) quadrupled its surveillance budget since the end of the Cold War: tooling up to give the spies their toys wasn’t all that expensive, compared to the number of lives that gear lets them pry into.

IT has been responsible for a 2-3 order of magnitude productivity gain in surveillance efficiency. The Stasi used an army to surveil a nation; the NSA uses a battalion to surveil a planet.

Spying, especially domestic spying, is an aspect of what the Santa Fe Institute economist Samuel Bowles calls guard labour: work that is done to stabilise property relationships, especially the property belonging to the rich.

The amount a state needs to expend on guard labour is a function of how much legitimacy the state holds in its population’s reckoning. A state whose population mainly views the system as fair needs to do less coercion to attain stability. People who believe that they are well-served by the status quo will not work to upset it. States whose populations view the system as illegitimate need to spend more on guard labour.


The best of capitalism is over for rich countries – and for the poor ones it will be over by 2060 | Paul Mason | Comment is free | The Guardian

The best of capitalism is over for rich countries – and for the poor ones it will be over by 2060 | Paul Mason | Comment is free | The Guardian.

Populations with access to technology and a sense of their human rights will not accept inequality

 

 

Spanish policemen watch would-be immigra

Migrants scaling a fence at the Spanish city of Melilla in March this year. Photograph: Jose Colon/AFP/Getty Images

 

One of the upsides of having a global elite is that at least they know what’s going on. We, the deluded masses, may have to wait for decades to find out who the paedophiles in high places are; and which banks are criminal, or bust. But the elite are supposed to know in real time – and on that basis to make accurate predictions.

Just how difficult this has become was shown last week when the OECD released its predictions for the world economy until 2060. These are that growth will slow to around two-thirds its current rate; that inequality will increase massively; and that there is a big risk that climate change will make things worse. Despite all this, says the OECD, the world will be four times richer, more productive, more globalised and more highly educated. If you are struggling to rationalise the two halves of that prediction then don’t worry – so are some of the best-qualified economists on earth.

World growth will slow to 2.7%, says the Paris-based thinktank, because the catch-up effects boosting growth in the developing world – population growth, education, urbanisation – will peter out. Even before that happens, near-stagnation in advanced economies means a long-term global average over the next 50 years of just 3% growth, which is low. The growth of high-skilled jobs and the automation of medium-skilled jobs means, on the central projection, that inequality will rise by 30%. By 2060 countries such as Sweden will have levels of inequality currently seen in the USA: think Gary, Indiana, in the suburbs of Stockholm.

The whole projection is overlaid by the risk that the economic effects of climate change begin to destroy capital, coastal land and agriculture in the first half of the century, shaving up to 2.5% off world GDP and 6% in south-east Asia.

The bleakest part of the OECD report lies not in what it projects but what it assumes. It assumes, first, a rapid rise in productivity, due to information technology. Three-quarters of all the growth expected comes from this. However, that assumption is, as the report states euphemistically, “high compared with recent history”.

There is no certainty at all that the information revolution of the past 20 years will cascade down into ever more highly productive and value-creating industries. The OECD said last year that, while the internet had probably boosted the US economy by up to 13%, the wider economic effects were probably bigger, unmeasurable and not captured by the market. The veteran US economist Robert Gordon has suggested the productivity boost from info-tech is real but already spent. Either way, there is a fairly big risk that the meagre 3% growth projected comes closer to 1%.


La imparable economía colaborativa | Economía | EL PAÍS

La imparable economía colaborativa | Economía | EL PAÍS.

Miles de plataformas electrónicas de intercambio de productos y servicios se expanden a toda velocidad en un abierto desafío a las empresas tradicionales


Una octavilla en una protesta contra la aplicación Uber en Madrid. / Á. NAVARRETE (BLOOMBERG)

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Compartir en vez de poseer. La economía colaborativa o consumo colaborativo quiere cambiar el mundo. Plantea una revolución abrazada a las nuevas tecnologías. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares (82.000 millones de euros). Hoy ronda los 26.000 millones. Y quienes participan a título personal en este sistema basado en intercambiar y compartir bienes y servicios a través de plataformas electrónicas se embolsan, según la revista Forbes, más de 3.500 millones de dólares (2.580 millones de euros).

De hecho, la Red está llena de ejemplos que cuentan ese éxito. Sabrina Hernández, una estudiante de la Universidad de San Francisco, cobra 40 dólares (30 euros) la noche, a través del sitio DogVacay, por cuidar perros en su casa. Al mes, dice, gana 1.200 dólares. Mientras que Dylan Rogers, un vendedor de coches de Chicago, recauda 1.000 dólares mensuales alquilando su BMW Serie 6 usado en RelayRides. Dos voces entre millones que revelan el calado del cambio. Tanto que esta era de la economía compartida “crea nuevas formas de emprender y también un nuevo concepto de la propiedad”, sostiene Thomas Friedman, columnista del periódico The New York Times.

Ahí, quizá, reside la verdadera revolución. Desde la noche de los tiempos, el sentido de posesión ha sido inherente al ser humano; sin embargo, algo empieza a cambiar. “Hemos pasado de un mundo en el que sobra de todo a otro en la que la mayoría no puede disfrutar de lo que este siglo ofrece a menos que sea compartiéndolo”, apunta el inversor en nuevos negocios Rodolfo Carpentier. “Quien no puede tener se conforma con probar. Esto es lo que hace a este movimiento imparable”.


Internet: entre Mente y Cuerpo


Si algo no está en Internet, es porque no tiene importancia. Hoy vivimos de acuerdo a ese credo. Uno que permea y reconfigura aspectos centrales de nuestra visión de mundo. Por ejemplo: Considere la hoy masiva alianza de Internet con la sexualidad. Sin erótica, Internet perdería mucho —eso no lo niegan ni los más puritanos. Internet debe incluir sexo. Pero también parece hoy cada vez más posible, limitar la sexualidad al ciber-mundo virtual. A muchos hoy les parece que no necesitamos experienciar nada más real. Ello, a pesar de que aún entendemos que la sexualidad es, sobre todo, una pulsión que destilan nuestros cuerpos; esos mismos cuerpos que no pueden ser subidos a Internet; que en los momentos álgidos de la ciber-erótica, permanecen apartados. ¿Cómo es posible que la sexualidad triunfe en Internet dándole la espalda a aquello que parecía ser su principal motivación? Se privilegia la facilidad e inmediatez que ofrece Internet, para gatillar efímeras emociones mentales. Y con ello, al mismo tiempo, se obvian vivencias más profundas que precisarían recurrir a la solvencia sexual de los cuerpos  ¿Será por eso que hasta las gracias de esa solvencia, la competencia y la fiabilidad corporal, ya no seducen tanto? No sería el único caso en que subir la mente a Internet conlleva traicionar al cuerpo que queda abajo.


Pasajeros aéreos: conectados a Internet para bien y para mal – BioBioChile

Pasajeros aéreos: conectados a Internet para bien y para mal – BioBioChile.

Publicado por Eduardo Woo | La Información es de Agencia AFPjepoirrier (cc) | Flickr

jepoirrier (cc) | Flickr

¿Libertad total o nueva alienación? La utilización de teléfonos, tabletas y otros aparatos electrónicos tiende a generalizarse en los aviones por la presión de los pasajeros.

El uso de estos aparatos, prohibidos hasta ahora durante el despegue y el aterrizaje por razones de seguridad, ha recibido la luz verde de las autoridades de la aviación estadounidense y europea.

“Los aparatos digitales modernos tienen un campo electromagnético bajo que no amenaza a los aviones, incluso los de pilotaje por mandos electrónicos”, el llamado Fly-by-wire (FBW), explica Dominique Fouda, portavoz de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) que publicó una directiva el 9 de diciembre.

Además, “los aviones modernos están certificados para resistir a fuertes radiaciones exteriores y por tanto, a las radiaciones interiores”.

Como consecuencia, las compañías han empezado a retirar esta restricción, como lo han hecho esta semana Air France, Lufthansa y Ryanair.

Concretamente, los pasajeros pueden “seguir trabajando o divertirse desde el momento en que suban al avión y hasta que lleguen a su destino, en total libertad”, dice Air France en un comunicado.

“Ya tenemos una respuesta muy positiva de los clientes. Era una verdadera necesidad de los pasajeros”, dijo Paul Thevenon, piloto de un avión de Air France.

Y la próxima etapa será sin duda la posibilidad de hablar por teléfono durante el vuelo. “Es una necesidad de los pasajeros a la que nos gustaría responder”, dice.


"Rewire": Cosmopolitas Digitales en la Era de la Conexión, reseña de libro de @EthanZ | Manzana Mecánica

“Rewire”: Cosmopolitas Digitales en la Era de la Conexión, reseña de libro de @EthanZ | Manzana Mecánica.

Rewire: Digital Cosmopolitans in the Age of Connection es el último libro de Ethan Zuckerman, actual director del MIT Center for Civic Media. La idea más importante del libro, a mi entender, es que Internet por si sola no ha sido ni será suficiente para crear un mundo sin fronteras.

No se trata de ser pesimistas sino al contrario de darnos cuenta de que una tecnología para la comunicación global no es suficiente, por sí sola, para crear un mundo de personas globalmente conectadas. Claramente el telégrafo, la radio, la televisión e Internet son tecnologías revolucionarias, pero de recibir noticias provenientes de un lugar lejano, a que esas noticias nos importen, hay un largo trecho.

Los antecedentes del diagnóstico, explicados en el libro, son variados. Por ejemplo, se estima que menos del 7% de las noticias en los medios son internacionales. Además la cobertura internacional en los medios responde más a conexiones culturales que a la verdadera magnitud de los eventos. El libro cita una conocida frase de Peter Boyer:

Un bombero muerto en Brooklyn vale por 5 policías ingleses, que valen 50 árabes, que valen 500 africanos.


El horroroso final de tus desechos electrónicos: envenenan un pequeño pueblo de África – BioBioChile

El horroroso final de tus desechos electrónicos: envenenan un pequeño pueblo de África – BioBioChile.

Kevin McElvaney | Al Jazeera

Kevin McElvaney | Al Jazeera

Publicado por Christian Leal
Cada año, solamente Estados Unidos produce más de 3 millones de toneladas de e-waste, o basura electrónica. Se trata de miles de computadores, teléfonos, televisores, impresoras y otros dispositivos electrónicos que las leyes del consumo hacen obsoletos rápidamente.

Con estimaciones que cifran en 500% el aumento de estos desechos durante la próxima década, sobre todo en los países en desarrollo, cabe preguntarse… ¿dónde van a parar?

Aunque ya existen algunos programas de reciclaje en marcha, la mayor parte de ellos termina en vertederos, con el grave riesgo ambiental que conlleva debido a sus químicos y metales pesados. Por ello, se ha creado una verdadera industria ilícita de trasbordo a países pobres, quienes luego sufren las consecuencias.

Uno de ellos es Agbogbloshie, una pequeña localidad al sur de Ghana que ha recibido el infame título de ser el vertedero electrónico más grande el mundo, con cerca de 500 contenedores que llegan allí todos los meses. Los compartimentos están rotulados como “Ayuda para el Desarrollo” o “Productos de Segunda Mano”, pero que en realidad se trata de electrónicos desechados ilegalmente desde América, Europa, China e India, que van a parar a esta empobrecida localidad agrícola.

Por desgracia, la basura se ha convertido en una peligrosa fuente de trabajo para sus habitantes. Todos los días, niños y jóvenes de entre 7 y 25 años recorren los campos llenos de desechos, destrozándolos con piedras o quemándolos con el fin de extraer metales como en cobre para revenderlo.

Ganan apenas 2.50 dólares (poco más de 1000 pesos chilenos) al día, sufriendo quemaduras, problemas pulmonares, daño ocular o problemas a la espalda, sumado a náuseas crónicas, anorexia y dolores de cabeza debilitantes. Son los signos del evenenamiento por toxinas emanadas sobre todo del cadmio en los productos, que lleva a muchos de ellos a morir de cáncer cuando aún no cumplen los 30 años.

La cadena árabe Al Jazeera visitó Agbogbloshie y comprobó la crudeza de su situación, sorprendiéndose de que pese a los oscuros pronósticos -como la posibilidad de que la cantidad de basura se duplique de aquí a 2020- la mayor parte de la población no pierde su optimismo y la esperanza de que se trate de una situación temporal… de la que podrán salir de alguna manera.


Edward Snowden nominated for Nobel peace prize | World news | theguardian.com

Edward Snowden nominated for Nobel peace prize | World news | theguardian.com.

  • theguardian.com
Edward Snowden

Edward Snowden will be one of scores of names being considered by the Nobel prize committee. Photograph: The Guardian/AFP/Getty Images

Two Norwegian politicians say they have jointly nominated the former National Security Agency contractor Edward Snowden for the 2014Nobel peace prize.

The Socialist Left party politicians Baard Vegar Solhjell, a former environment minister, and Snorre Valen said the public debate and policy changes in the wake of Snowden’s whistleblowing had “contributed to a more stable and peaceful world order”.

Being nominated means Snowden will be one of scores of names that the Nobel committee will consider for the prestigious award.


Luces y sombras de la sociedad de la información

Luces y sombras de la sociedad de la información

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

lunes, 6 de enero de 2014

Hoy por hoy las tecnologías de la información y la comunicación (TICs)* parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrás. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio. Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de jóvenes –fenómeno que se da en mayor o menor medida en todo el mundo, con variaciones según los distintos países pero todos, en general, con notas bastante comunes– ya no concibe la vida sin estas tecnologías. Sin dudas, están cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir! La pregunta inmediata es: ¿en qué medida contribuyen al genuino mejoramiento de las cosas? ¿Traen desarrollo?

 

A modo de conclusión

• Desde hace unas tres décadas se vive un proceso de globalización económica, tecnológica, política y cultural que achicó distancias convirtiendo a todo el globo terráqueo en un mercado único. Esa sociedad global está basada, cada vez más, en la acumulación y procesamiento de información y en las nuevas tecnologías de comunicación, cada vez más rápidas y eficientes.
• En ese proceso en curso, las modernas tecnologías digitales de la información y la comunicación (TICs) juegan un papel especialmente importante, en tanto son el soporte de la nueva economía, una nueva política, una nueva cultura de las relaciones sociales y científicas.
• Estas nuevas tecnologías (consistentes, entre otras cosas, en la telefonía celular móvil, el uso de la computadora personal y la conexión a la red de internet) permiten a los usuarios una serie de procedimientos que cambian de un modo especialmente profundo su modo de vida, teniendo así un valor especial, pues permiten hablar sin duda de un antes y un después de su aparición en la historia. El mundo que se está edificando a partir de su implementación implica un cambio trascendente, del que ya se ven las consecuencias, las cuales se acrecentarán en forma exponencial en un futuro del que no se pueden precisar lapsos cronológicos, pero que seguramente será muy pronto, dada la velocidad vertiginosa con que todo ello se está produciendo.
• El desarrollo portentoso de estas tecnologías, de momento al menos, no ha servido para aminorar –mucho menos borrar– asimetrías en orden a la equidad entre los países más y menos desarrollados en el concierto internacional, así como entre los grupos socialmente privilegiados y las capas más postergadas a lo interno de las distintas naciones. Por el contrario, ha estado al servicio de proyectos políticos que remarcaron las históricas exclusiones socioeconómicas en que se fundamentan las sociedades, ayudando a concentrar más la riqueza y el poder.
• Al mismo tiempo, aunque no contribuyeron hasta ahora a terminar con problemas históricos de la humanidad en orden a las inequidades de base, abren una serie de posibilidades nuevas desconocidas hasta hace muy poco tiempo, poniendo al servicio de toda la población herramientas novedosas que, directa o indirectamente, pueden servir para democratizar los saberes, y consecuentemente, a la participación ciudadana y al acceso a la toma de decisiones.
• El hecho de contar con herramientas que sirven para ampliar el campo de la comunicación interactiva y el acceso a información útil y valiosa constituye, en sí mismo, una buena noticia para las grandes mayorías. De todos modos, por sí mismo la aparición de nuevas tecnologías no cambian las relaciones estructurales, pero sí pueden ayudar a nuevos niveles de participación y de acceso a bienes culturales.
• Si bien hoy día estas tecnologías están incorporadas en numerosos procesos que tienen que ver con el mundo de la producción, la administración pública y el comercio en términos generales, en su aplicación masiva en toda la sociedad son los grupos jóvenes quienes más rápidamente y mejor se han adaptado a ellas, haciéndose sus principales usuarios.
• En términos generales son los jóvenes los principales consumidores de estas tecnologías, estando más familiarizados que nadie con ellas, siendo ellos mismos capacitadores de sus propios padres y generaciones adultas en general.
• En estos momentos, reconociendo que hay grandes diferencias entre jóvenes del Sur y del Norte del mundo, y que además se dan marcadas diferencias entre jóvenes ricos y pobres dentro de esas categorías Norte-Sur, las tecnologías de información y comunicación marcan a todos los jóvenes de la actual “aldea global”; la identidad “ser joven”, hoy por hoy tiene mucho que ver con el uso de estas herramientas. Sin embargo, hay marcadas diferencias en el modo de uso, y por tanto, las consecuencias que de ese uso se deriven. Las marcadas exclusiones sociales que definen la sociedad mundial se siguen haciendo presente en el aprovechamiento de las TICs. La brecha urbano-rural sigue crudamente presente, y los sectores históricamente postergados no han cambiado en lo sustancial con el advenimiento de estas nuevas tecnologías.
• Aunque las TICs no constituyen por sí mismas una panacea universal, ni una herramienta milagrosa para el progreso humano, en un mundo globalizado cada vez más regido por las pautas de la información y la comunicación, pueden ser importantes instrumentos que contribuyan al mismo. No apropiárselas y aprovecharlas debidamente coloca a cada individuo y al colectivo social en una situación de desventaja comparativa en relación a quien sí lo hace. De ahí que, considerando que son herramientas, pueden servir –y mucho– a un proyecto transformador.


The Internet Ideology: Why We Are Allowed to Hate Silicon Valley – Debatten – FAZ

The Internet Ideology: Why We Are Allowed to Hate Silicon Valley – Debatten – FAZ

 ·  It knows how to talk about tools but is barely capable of talking about social, political, and economic systems that these tools enable and disable, amplify and pacify. Why the “digital debate” leads us astray.

If Ronald Reagan was the first Teflon President, then Silicon Valley is the first Teflon Industry:  no matter how much dirt one throws at it, nothing seems to stick. While “Big Pharma,” “Big Food” and “Big Oil” are derogatory terms used to describe the greediness that reigns supreme in those industries, this is not the case with “Big Data.” This innocent term is never used to refer to the shared agendas of technology companies.  What shared agendas? Aren’t these guys simply improving the world, one line of code at a time?

Let’s re-inject politics and economics into this debate

Do people in Silicon Valley realize the mess that they are dragging us into? I doubt it. The “invisible barbed wire” remains invisible even to its builders. Whoever is building a tool to link MOOCs to biometric identification isn’t much concerned with what this means for our freedoms: “freedom” is not their department, they are just building cool tools for spreading knowledge!

This is where the “digital debate” leads us astray: it knows how to talk about tools but is barely capable of talking about social, political, and economic systems that these tools enable and disable, amplify and pacify.  When these systems are once again brought to the fore of our analysis, the “digital” aspect of such tool-talk becomes extremely boring, for it explains nothing. Deleuze warned of such tool-centrism back in 1990:

“One can of course see how each kind of society corresponds to a particular kind of machine – with simple mechanical machines corresponding to sovereign societies, thermodynamic machines to disciplinary societies, cybernetic machines and computers to control societies. But the machines don’t explain anything, you have to analyze the collective arrangements of which the machines are just one component.”

In the last two decades, our ability to make such connections between machines and “collective arrangements” has all but atrophied. This happened, I suspect, because we’ve presumed that these machines come from “cyberspace,” that they are of the “online” and “digital” world – in other words, that they were bestowed upon us by the gods of “the Internet.” And “the Internet,” as Silicon Valley keeps reminding us, is the future. So to oppose these machines was to oppose the future itself.

Well, this is all bunk: there’s no “cyberspace” and “the digital debate” is just a bunch of sophistries concocted by Silicon Valley that allow its executives to sleep well at night. (It pays well too!) Haven’t we had enough? Our first step should be to rob them of their banal but highly effective language. Our second step should be to rob them of their flawed history. Our third step should be to re-inject politics and economics into this debate. Let’s bury the “digital debate” for good – along with an oversupply of intellectual mediocrity it has produced in the meantime.


Online marketplaces dare not forget the human touch – FT.com

Online marketplaces dare not forget the human touch – FT.com

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It takes more than an app to keep customers happy
Model Molly Sims at Airbnb's Hello LA event at The Grove on Monday, September 30, 2013 in Los Angeles.©Getty

It is every tech entrepreneur’s dream. Think of a new idea for a marketplace, throw up a website (or, these days, an app) for buyers and sellers to connect, then sit back and rake in the cash.

It also helps to come up with some lofty rhetoric to ennoble your opportunism. Calling yourself part of the new “sharing economy” makes the endeavour sound so much grander.

Online marketplaces such as Uber, for high-end taxi services, and Airbnb, for temporary accommodation rentals, have struck a chord with start-up investors. Economies, however, depend on more than just the marketplaces where willing buyers and sellers meet and transact – even if those happen to be the most profitable places for middlemen to insert themselves.

They need infrastructure and services to support the new forms of activity they promote. And they must generate the trust among customers that comes from a consistent, reliable and safe experience – even when the service is being delivered by a third party.

As Brian Chesky, chief executive of Airbnb, put it at a press conference this month: “We used to think the product was the website and we only designed the online experience – because that’s what every other tech company does.”

Along the way, though, reality intruded. It was not just that some landlords returned to find their homes damaged by paying guests, or that regulators and tax authorities got interested in the company’s success. Renters wanted the assurance that they would get a decent place to stay – and, when things went wrong, that there would be someone on the end of a phone to make them right again. It takes more than an app to keep customers happy.

 


El 40% del planeta estará en internet a final de año – BioBioChile

El 40% del planeta estará en internet a final de año – BioBioChile.

Publicado por Denisse Charpentier | La Información es de Agencia AFPUS Mission Geneva (CC) Flickr

US Mission Geneva (CC) Flickr

Un 40% de la población mundial, es decir, 2.700 millones de personas, estará conectada a internet a finales de este año, según estimaciones publicadas este lunes por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Quedan no obstante 1.100 millones de hogares en todo el mundo (el 90% de ellos en países en vías de desarrollo) que no tienen acceso a internet, revela la edición de 2013 del informe “Medir la sociedad de la información”, publicado por la UIT.

Sin embargo “casi todo el planeta” tiene acceso en la actualidad a la telefonía móvil, con 6.800 millones de abonados, indica.

Por tercer año consecutivo, Corea del Sur fue el país más conectado a la red, seguido por Suecia, Islandia, Dinamarca, Finlandia y Noruega.

El ‘top ten’ lo completan Holanda, Reino Unido, Luxemburgo y Hong Kong (China).

El informe da cuenta también de la bajada de los precios de la banda ancha, con una caída a nivel mundial del 82% entre 2008 y 2012.

El descenso más pronunciado se registró en los países en desarrollo, donde los precios se redujeron un 30% cada año entre 2008 y 2011.


Ulrich Beck en Chile: un artículo sobre alternativas al capitalismo digital del ego

http://www.sentidoscomunes.cl/blog/temas/educacion-y-conocimiento/educacion/ulrich-beck-en-chile-un-articulo-sobre-alternativas-al-capitalismo-digital-del-ego

09.04.2013

El sociólogo alemán es el primer invitado a la Cátedra de Globalizacion y Democracia que imparte la Universidad Diego Portales. Por ello, te dejamos con la última columna que publicó para El País durante febrero pasado, en la que revisa al Fausto digital, el proceso de individualización y la crisis del modelo que se cierne sobre Europa.

Por Sentidos Comunes, un esfuerzo por construir un referente colectivo de cultura política.

ulrich beck

Fuente: UDP


Manuel Castells analiza las protestas que han sacudido Europa y el mundo árabe

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/12/17/actualidad/1355772029_815283.html

El sociólogo publica su último libro, ‘Redes de indignación y esperanza’

El catedrático de Sociología Manuel Castells.

De la indignación a la esperanza es el camino descrito por el sociólogo Manuel Castells (Hellín, Albacete, 1942) en los movimientos de protesta que han sacudido los países árabes y Occidente, con especial presencia en España. Un movimiento que se gesta en las redes informáticas y cuaja en los espacios urbanos ocupados: desde la Puerta del Sol o la plaza de Tahrir hasta Wall Street. Castells, catedrático en la Universidad del Sur de California, ve ahí el germen del cambio hacia formas de democracia más participativas. Lo explica en su última obra Redes de indignación y esperanza (Alianza).

P. El movimiento se comunica a través de las redes informáticas, como antes los obreros se organizaban al coincidir en la fábrica

R. Todos los movimientos sociales nacen de la comunicación. El individuo aislado con su enfado no tiene fuerza. Puede suicidarse. Los suicidios son lo que precede a las revoluciones islámicas. La gente pasa de la humillación a la autodestrucción. La suerte es que existe un espacio de comunicación, internet, en el que muchos jóvenes viven. La gente se organiza donde vive. Los obreros se comunicaron en las fábricas, los jóvenes de hoy lo hacen en internet, pero es vital que luego ocupen el espacio público. Al ocupar un espacio público, la gente se da cuenta de que existe y de que puede imponer su derecho a la ciudad por encima de las reglas de tráfico. Lo que produce los cambios históricos es la combinación de un espacio de comunicación, un espacio de reunión, un espacio de incidencia política. Son viejas libertadas (de reunión, de expresión) traducidas a la era digital. Los movimientos nacen en la red y se organizan en el espacio urbano. Y como la ocupación del espacio urbano no se puede eternizar (a veces de eso se encarga la policía) se repliegan en la red, pero no desaparecen…