Elsevier Acquires SSRN | The Scholarly Kitchen

SSRN is first and foremost a site where content is discovered and distributed. Through its working papers and preprints, SSRN is a hub for the early versions of research across many social sciences fields, plus law and some of the humanities as well. It is free to authors for article deposit and free to readers for downloading, and Elsevier has committed that this will not change.

Fuente: Elsevier Acquires SSRN | The Scholarly Kitchen

Who’s downloading pirated papers? Everyone | Science | AAAS

Many academic publishers offer programs to help researchers in poor countries access papers, but only one, called Share Link, seemed relevant to the papers that Rahimi sought. It would require him to contact authors individually to get links to their work, and such links go dead 50 days after a paper’s publication. The choice seemed clear: Either quit the Ph.D. or illegally obtain copies of the papers. So like millions of other researchers, he turned to Sci-Hub, the world’s largest pirate website for scholarly literature. Rahimi felt no guilt. As he sees it, high-priced journals “may be slowing down the growth of science severely.”

Fuente: Who’s downloading pirated papers? Everyone | Science | AAAS

¿Quién combate en la guerrilla por el acceso abierto? | Manzana Mecánica

¿Quién combate en la guerrilla por el acceso abierto? | Manzana Mecánica.

La información es poder (decía Aaron Swartz en el manifiesto por la guerrilla del acceso abierto) y como todo poder concentrado en pocas personas o instituciones, hay que combatirlo. El conocimiento científico ha estado por años secuestrado por leyes y personas, lo cual significa, en términos simples, que muchos debemos privarnos del conocimiento científico adquirido por nuestros antepasados o personas de nuestra misma generación o más jóvenes. Editoriales como Elsevier, Springer o Wiley (que sería como decir Coca-Cola o Pepsi) tienen el negocio perfecto al secuestrar el conocimiento en sus manos, sacando provecho económico y moral de ello. Afortunadamente, existen algunas iniciativas de individuos y agrupaciones que luchan contra estas editoriales e incluso contra las mismas personas que desarrollan conocimiento y solo “comparten” sus conocimientos con una editorial. En esta ocasión, trataré de dar un panorama general sobre quiénes están involucrados en esta guerrilla, cómo lo hacen y cómo puedes beneficiarte, tú y a tu comunidad, usando el material disponible.

¿Cómo funciona la guerrilla?

Primero, es necesario tener en cuenta que la guerrilla del acceso abierto es muy dispersa. Esto sucede al tener distintas personas trabajando con una idea en común, pero no en un trabajo coordinado necesariamente, por lo que tú misma(o) podrías ser parte importante, sin que nosotros sepamos. Dicho esto, también es cierto que existen algunos proyectos notables, que han logrado formar grandes bases de datos de documentos del conocimiento universal (ese mismo que nos pertenece a todos) y que por ende, son los que atraen más luces al ser expuestos. Todos los proyectos que se mencionarán aquí nacen, viven y mueren en internet. Fuera de esta red es difícil la difusión del material, debido a la limitancia de obtener el material a gran escala, por lo que es importante considerar que son vulnerables a cualquier ataque gubernamental o corporativo (como el caso de library.nu o más conocido, The Pirate Bay).

En la batalla por el acceso al conocimiento, la guerrilla busca expropiar el conocimiento de las manos de quienes limitan su acceso a la mayoría de la población. A diferencia de lo que ocurre con objetos materiales, la expropiación del conocimiento ocurre en el terreno inmaterial de lo digital

Uno de los conceptos fundamentales de la “guerrilla del acceso abierto” es “expropiar” aquellas publicaciones que están en manos de las editoriales que continuamente publican material creado por científicos del mundo (generalmente del primer mundo, dicho sea de paso). Esto significa quitar el poder de la editorial (universidad, organización, o lo que sea) de contar con la distribución exclusiva de conocimiento que se ha hecho gracias al desarrollo de la humanidad. Al contrario de una expropiación de un objeto material, la expropiación del conocimiento ocurre principalmente en términos digitales. Por lo tanto, su distribución y copia es mucho más fácil que tener que transcribir, fotocopiar, copiar disquetes, CDs, o lo que sea en un futuro. Sumado a esto, cuando uno está en medio de un problema que requiere conocimiento científico (puede ser incluso un problema de salud de algún familiar o de ti mismo, de algún problema de ingeniería al cual se necesite palear o lo que se te ocurra) por lo general requiere verificar información muy particular, haciendo que sea necesario contar con algunas publicaciones muy específicas. Si la publicación que requieres no está, simplemente no funcionará para ti y posiblemente lo desecharás. Es por esto que para generar un proyecto comunitario o personal es necesario poder acceder a grandes cantidades de datos y, por supuesto, distribuirlos.

How a team of social media experts is able to keep track of the UK jihadis | World news | The Guardian

How a team of social media experts is able to keep track of the UK jihadis | World news | The Guardian.

A Facebook posting by Collin Gordon, one of the 700 or so western fighters for Isis in the database

Another Briton had died in Syria, and back in London investigators were busy “scraping” through his online peer network for clues about fellow Islamic State (Isis) foot soldiers.

It was little surprise that Rhonan Malik knew two Canadian brothers, Gregory and Collin Gordon. After all, Twitter rumours suggested that all three had been killed in the same December air strike. More intriguing was the prodigious Facebookpresence of Collin Gordon which indicated that, shortly before becoming a jihadist, he had been “quite the party boy”.

On a labyrinthine upper floor of King’s College London is the International Centre for the Study of Radicalisation and Political Violence (ICSR), the first global initiative of its type, whose offices are frequently contacted by counter-terrorism officers, hungry for information on the continuing flow of Britons to the ranks of Isis.

At 4.30pm on Thursday the centre’s researchers were assiduously examining social media “accounts of value”, noting the ongoing ripples of jubilation following the Charlie Hebdo and Paris attacks. A pseudonymous jihadist from Manchester, Abu QaQa, had said that the shootings had persuaded Isis and al-Qaida supporters to bury their differences.

“He’s saying we should be happy that jihad was made against the crusaders. It doesn’t matter that AQ and IS have been fighting each other – if it brings attacks against the west he’ll support it,” said Joseph Carter, research fellow at the ICSR.

So far the centre’s database has amassed profiles of about 700 western foreign fighters who have joined either Isis or groups such as al-Qaida’s Syrian offshoot, the al-Nusra Front. Each individual is categorised according to 72 data points, such as their birthplace or previous employment. At one point the database held the particulars of up to 90 Britons, a figure that has dwindled to around 50, largely as a consequence of coalition air strikes against Isis positions – Malik is believed to be at least the 35th Briton killed in Syria during 2014 – while a handful have simply vanished without trace from social media.

Gadgets have their place in education, but they’re no substitute for knowledge | Daisy Christodoulou | theguardian.com

Gadgets have their place in education, but they’re no substitute for knowledge | Daisy Christodoulou | theguardian.com.

The immense computing power we possess will only make learning easier if we acknowledge it will never make it effortless
‘The striking thing about many computer games is that while they often involve quite monotonous tasks, they still prove incredibly addictive. People playing Tetris don’t seem to struggle to ignore distractions.’ Photograph: Scott Kingsley/AP

The children returning to school this week with their new Christmas gadgets don’t remember a world without smartphones, tablets, e-readers and laptops. For some, this generation of digital natives are using technology in collaborative and social ways that will revolutionise learning.Others worry about the damage these devices are doing to their concentration spans and their ability to think deeply.

So what is the truth about technology and education? Is it better to read War and Peace on a Kindle or on paper? Or should we forgo 19th-century novels completely in favour of co-creating our own stories on Facebook? As a recent New Scientist article acknowledged, the rapid pace of technological change means large-scale studies of many of these issues are lacking. However, there is some reliable research.


Los titulados en ciencias e ingeniería que transformarán el mercado | Economía | EL PAÍS

Los titulados en ciencias e ingeniería que transformarán el mercado | Economía | EL PAÍS.


El futuro de las empresas pasa por saber lo que quiere el consumidor antes de que él lo sepa. Es lo que se llama comportamiento predictivo, una metodología que a partir de los algoritmos de las redes sociales rastrea las preferencias del usuario e identifica lo que puede necesitar. La migración de las empresas a este nuevo escenario de la economía digital requiere de los llamados STEM (siglas en inglés de Science, Technology, Engineering and Mathematics), titulados universitarios en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

“Hoy el mundo de la empresa confluye con las ciencias puras; ya no se puede entender sin saber matemáticas”, señala Iñaki Ortega, director de programas de Deusto Business School y autor del libro Millennials, inventa tu empleo (UNIR). El cofundador de Google Sergei Brin se graduó en matemáticas y el fundador de WhatsApp Jan Koum es también experto, apunta. “Si quieres estar en la parte de los que van a hacer cosas, tienes que ser especialista en una de estas disciplinas”.

One big problem with open access and why the best way to fix it isn't going to work – Curt Rice

One big problem with open access and why the best way to fix it isn’t going to work – Curt Rice.

There’s a conflict, a tension, an inherent contradiction in the open access movement, and while it could be resolved, that seems increasingly unlikely.

The inconsistency goes like this: the shift to open access publishing started idealistically, with enthusiasm and pressure from the grassroots. The business model for disseminating scientific results would be changed. Instead of putting research into journals that were expensive and exclusive, we would make articles available for free. No charge at all. Ready to be downloaded by anyone with an internet connection.

Shaking in their boots

We developed more and more arguments for open access — not just solidarity with colleagues in poorer countries, but also the (im)morality of paying first for research to be done (through salaries) and then for the articles to be reviewed and edited (through volunteer work for journals) and then paying once again to be able to read them (through subscriptions). Add to this the monopolistic price gouging of the biggest publishers, whose profit rates exceed those of oil companies, and change seemed inevitable.

Wall Street analysts say open access has failed, but their analysis might help us succeed. If we dare.

Some of these arguments worked. Gradually, research councils pulled themselves over the gunwales and got onboard. Governments articulated policies. Universities gave their researchers a nudge.

The publishers started to shake in their boots. They really did. They got worried.

But then they got over it.

And this is where the other side of the inconsistency comes into play. The tension in the movement is that its idealistic and anarchistic origins are in conflict with what is needed for success, namely a clear message articulated by visible and visionary leadership.