Aullidos digitales Revista Qué Pasa

De un tiempo a esta parte he bajado mi voyerismo de Twitter, partiendo por eliminar muchas cuentas que seguía que me generaban más ruido interno que ventanas informativas. Menos es quizás más y eliminé unas ochocientas de un tirón. Algunos de los primeros expulsados fueron aquellos que retuitean otras cuentas de manera compulsiva. No he sido un gran participante de Twitter en el sentido que no debato ni lanzo comentarios (a veces lo uso como una suerte de herramienta de relaciones públicas), pero antes -lo reconozco- me gustaba mirar, seguir a algunos, pelar, exasperarme y sapear. Ya no.

Fuente: Aullidos digitales Revista Qué Pasa

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