Los beneficios y desventajas de los videojuegos para los niños – BioBioChile

Los beneficios y desventajas de los videojuegos para los niños – BioBioChile.

 

Leo Hidalgo (@yompyz) (CC)Leo Hidalgo (@yompyz) (CC)

 

Publicado por Marcial Parraguez

 

Es los tiempos actuales es muy común que los menores de edad desarrollen adicciones a los dispositivos tecnológicos. Celulares, consolas de videojuego, notebooks y tablets han pasado por encima de los clásicos regalos como las bicicletas o las muñecas, incluso por sobre el desarrollo común de un niño y su relación con el entorno.

La pregunta ahora es ¿esto es positivo o negativo? Estudios recientes han demostrado la diversidad de beneficios que tienen estos gadgets y, al mismo tiempo, los efectos negativos que podrían llegar a causar.

Muchos pasaron tardes divertidas jugando Atarai o Nintendo, otros prefirieron el fútbol o “las princesas”. Y las razones varían, desde lo económico a la posibilidad de socializar. Sin embargo, lo que produce en los niños cualquiera de estas dos actividades es algo muy distinto, según un estudio de Andrew Przybylski, psicólogo del Instituto de Internet Oxford publicado en la revista médica Health News.

En la investigación participaron más de 5.000 niños británicos de entre 10 y 15 años. Los menores debían decir el número de horas que jugaban ya sea frente a una consola o un computador.

El horario y sus efectos

¿Cuánto juegan los menores versus cuánto deberían jugar? En la investigación descubrieron que quienes pasaban menos de una hora con sus videojuegos eran “más propensos a ser felices, a ayudar y a ser emocionalmente estables”.

Por otro lado, estar tres horas o más produce un resultado totalmente diferente y perjudicial para la salud de cualquier menor. “Son más propensos a estar malhumorados, infelices y a portarse mal”, señala la publicación.

Y quienes juegan entre una hora y tres no sufren ningún efecto. De hecho, el equipo de investigación determinó que jugar dentro de esos rangos horarios no produce características positivas o negativas, y que los pequeños se desarrollan “más o menos como un niño que nunca juega”.